El ciclismo ofrece beneficios para la salud que van más allá del trabajo cardiovascular. Según Women’s Health, combina ejercicio aeróbico, desarrollo muscular y efectos positivos sobre el bienestar mental, con la ventaja de que puede adaptarse a distintos niveles de condición física.
En la pieza publicada por el medio, entrenadores y estudios citados describen efectos asociados con la resistencia, la fuerza, el estado de ánimo, el control del peso y hasta la forma de desplazarse en la vida diaria.
Karen Maxwell, entrenadora personal certificada y directora de entrenamiento de CycleBar, afirmó que el ciclismo es una rutina cardiovascular accesible tanto para atletas con experiencia como para principiantes. Esa capacidad de ajuste pasa por modificar la resistencia, la velocidad o la inclinación para que cada persona encuentre una exigencia acorde con su nivel.
Al tratarse de una actividad sin carga de peso y de bajo impacto, no añade presión extra sobre articulaciones, tendones o ligamentos. Por eso puede resultar adecuada para quienes se inician en el ejercicio, aunque la fuente señala que sus ventajas alcanzan a un público mucho más amplio.
Uno de sus efectos más conocidos aparece en la salud cardiovascular. El medio recuerda que el ciclismo es ejercicio aeróbico, de modo que involucra al corazón, los vasos sanguíneos y los pulmones.
La publicación cita un estudio de 2021 en JAMA Internal Medicine según el cual las personas con diabetes que practicaban ciclismo con regularidad mostraban un menor riesgo de mortalidad cardiovascular. Olivia Amato, entrenadora personal certificada e instructora de Peloton, añadió que la constancia mejora la resistencia y permite sostener niveles más altos de actividad durante más tiempo.

Aunque suele clasificarse como trabajo cardiovascular, el ciclismo también puede favorecer la fuerza y el desarrollo muscular. Un estudio de 2021 citado por la fuente observó que hombres y mujeres que hacían sesiones cortas pero exigentes de ciclismo, junto con esprints semanales, aumentaron el tamaño de los músculos de las piernas y su resistencia.
Maxwell sostuvo que se trata de un entrenamiento de cuerpo completo. Explicó que el componente de fuerza se relaciona con la resistencia de la bicicleta en interiores o con la pendiente al aire libre, mientras que brazos y zona media intervienen para mantener el equilibrio y la estabilidad.
La Arthritis Foundation atribuye al ciclismo una doble ventaja para las articulaciones. Por una parte, evita los impactos repetidos; por otra, ayuda a fortalecer los músculos que sostienen rodillas, tobillos y pies.

La pieza cita además un estudio de 2024 según el cual quienes montan en bicicleta con regularidad son menos propensos a presentar osteoartritis y dolor de rodilla a los 65 años que quienes no pedalean.




