La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) emitió un comunicado en el que urge a las autoridades a implementar de manera efectiva la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios (DIPP) y a cumplir con la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria. Para el sector, la infraestructura es un factor determinante de la competitividad nacional y su rezago amenaza con limitar el crecimiento económico.
Los exportadores advierten que las carreteras deficientes incrementan los costos logísticos, reducen la eficiencia en el transporte de mercancías y dificultan la conexión entre centros de producción, puertos y fronteras. “Cada día de atraso en la modernización vial significa mayores gastos para las empresas y menos oportunidades de inversión y empleo”, señala el comunicado.
La Ley de Infraestructura Vial Prioritaria fue aprobada en 2024 con la promesa de agilizar proyectos estratégicos y dar prioridad a las rutas más importantes del país. Sin embargo, dos años después, los plazos establecidos se han vencido y no existen resultados visibles. La falta de ejecución ha generado frustración en el sector privado, que esperaba una transformación significativa en la red vial.
Expertos en logística señalan que Guatemala se encuentra rezagada frente a países vecinos que han invertido de manera sostenida en infraestructura. “Mientras Honduras y México avanzan con corredores logísticos modernos, Guatemala sigue enfrentando carreteras deterioradas y procesos burocráticos que frenan la inversión”, explica el consultor en comercio exterior, Luis García.
Impacto en la competitividad
El costo del transporte terrestre en Guatemala es uno de los más altos de la región, debido al mal estado de las carreteras y a la inseguridad en las rutas. Esto afecta directamente la competitividad de los productos guatemaltecos en mercados internacionales.
Según Agexport, una red vial eficiente permitiría reducir tiempos de traslado, mejorar la conectividad con puertos como Quetzal y Santo Tomás de Castilla, y facilitar el acceso a mercados en Centroamérica y Norteamérica. La falta de infraestructura adecuada, en cambio, limita la capacidad de respuesta de las empresas y reduce su margen de ganancia.
Voces desde el sector productivo
Pequeños y medianos exportadores también han expresado su preocupación. “Nuestros productos agrícolas pierden calidad en el camino por los retrasos y las malas condiciones de las carreteras. Eso nos resta competitividad frente a otros países”, comenta Ana Morales, productora de vegetales en Chimaltenango.
Transportistas señalan que el deterioro de las rutas incrementa los costos de mantenimiento de los vehículos y eleva los precios finales de los productos. “El consumidor termina pagando más porque el transporte es caro y riesgoso”, afirma Jorge Pérez, representante de una asociación de camioneros.
Un reto pendiente
La falta de aplicación de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria refleja un problema estructural: la distancia entre la aprobación de normas y su ejecución efectiva. Para los exportadores, el país necesita que las herramientas creadas por ley funcionen plenamente y produzcan resultados concretos.
El llamado del sector privado busca poner en la agenda pública la urgencia de invertir en infraestructura como condición indispensable para el desarrollo económico y social. Sin carreteras seguras y eficientes, Guatemala corre el riesgo de perder oportunidades de inversión y de quedar rezagada en la competencia regional.





