El alquiler de apartamentos turísticos cada vez está más extendido a nivel global. Sin embargo, más allá del alojamiento, los servicios que ofrecen distan mucho de lo que se pueden encontrar en espacios tradicionales como los hoteles, hasta el punto de que algunos huéspedes se han quejado de ciertas exigencias de sus anfitriones.
La plataforma de origen estadounidense creada por Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk y lanzada en el año 2008, ha hecho un cambio histórico dentro de sus normas, en el que se especifica que, a partir de ahora, los anfitriones no podrán exigir cosas de este tipo a sus huéspedes.
Según informaba el periódico The Guardian, será a partir del 20 de noviembre de 2026 cuando estos cambios normativos empiecen a funcionar y serán aplicables a las reservas de Airbnb cubiertas por la política global de la plataforma, limitando de forma considerable ese tipo de ‘abusos’ que no se podrían concebir en un hotel o un hostal.

Entre los millones de quejas que han recibido, está el hecho de que se incluya una destacada lista con este tipo de tareas, cuando, de forma paralela, se cobran a los huéspedes a la hora de hacer la reserva tasas específicas de limpieza.
Según el tabloide británico, esos gastos de limpieza no vienen especificados a la hora de reservar un alojamiento desde el mes de abril de 2025 y, por tanto, no pueden ser vistos por los huéspedes, mientras que se da la opción a los anfitriones de incluirlo directamente en el precio total de la estancia.
En la web de Airbnb se puede leer específicamente que, a partir de ahora y en general, a los huéspedes de las viviendas o apartamentos que utilicen la plataforma no se los podrá exigir en ningún caso realizar tareas que “requieran un esfuerzo o tiempo significativo o que normalmente serían realizadas por un limpiador”.

En cuanto a las tareas a las que hace referencia, también puntualiza claramente que se trata de cuestiones como lavar y guardar los platos, arreglar las camas -y no sólo hacerlas, sino cambiar también sábanas, mantas y edredones- y llevarse la basura para depositarlos ellos mismos en un contenedor.
En la nueva normativa se incluye además otro importante punto en el que especifican que los anfitriones pueden fijar un total de siete normas básicas de la casa -que siempre deben estar claramente indicadas para que los huéspedes las puedan leer a la hora de hacer la reserva- y que se podrán añadir otras peticiones que se puedan considerar como “razonables”.
En lo referente a estas siete normas, hacen referencia a cuestiones como los límites en cuanto al número de huéspedes que pueden entrar en el alojamiento, los horarios de entrada y salida o restricciones típicas como las de no fumar, no llevar mascotas o respetar las horas de silencio.
En cuanto al segundo punto, el de las peticiones “razonables”, están muy relacionadas con las normativas locales del lugar donde se ubica el alojamiento, y que pueden ser exigencias muy específicas como las de depositar la basura en contenedores especiales o limitar el tiempo en la ducha por restricciones de agua (por ejemplo, en tiempos de sequía).
Además, entre esas peticiones más “razonables”, también se pueden incluir temas más relacionados con la propia vivienda, e incluso con estas exigencias que ahora van a prohibir, como puede ser la de que, aunque no se laven los platos, sí los dejen dentro del fregadero y no tirados por cualquier lado.




