Fernando Vizquerra, director ejecutivo de Fedefarma, explicó que la automedicación, el descuido en la conservación de los medicamentos, la compra fuera de canales formales y el temor a preguntar pueden comprometer la calidad, la seguridad y la efectividad de los tratamientos.
Según el directivo, la clave está en que el paciente se anime a preguntar. Antes de salir de la consulta o de la farmacia debería haber resuelto todas sus dudas, lo que evita contratiempos para su salud y costos adicionales para los sistemas sanitarios.
La organización señala varios errores frecuentes. Entre ellos figuran suspender el tratamiento antes de tiempo, omitir dosis, automedicarse y combinar medicamentos o productos naturales sin consultar. También se incluye el consumo de medicamentos vencidos y su almacenamiento fuera del empaque original o en lugares expuestos al calor y la humedad.
Para reducir esos riesgos, Fedefarma consultó a expertos y estableció diez recomendaciones básicas, válidas sin importar el padecimiento o el tratamiento. Estas son las primeras que se conocen:
- Preguntar para qué sirve el medicamento y cómo actúa en la enfermedad.
- Confirmar la dosis, la vía de administración y el horario exacto de uso.
- Anotar las indicaciones cuando sea necesario, sobre todo si quien pregunta es la persona cuidadora del paciente.
- Consultar por cuánto tiempo se debe tomar y si hay que completar todo el tratamiento.
- Preguntar cuándo se debería notar mejoría y cuándo hay que volver a consulta.
- Informar sobre todos los medicamentos, suplementos o productos naturales que se usan.
- No automedicarse ni compartir medicamentos con otras personas.
El mensaje de fondo es que el paciente, o quien lo cuida, tenga un papel activo. Hacer preguntas en el consultorio o en la farmacia, seguir las indicaciones al pie de la letra y guardar bien los medicamentos son hábitos sencillos que ayudan a que el tratamiento funcione como debe y a evitar complicaciones que se pueden prevenir.




