Las autoridades sanitarias guatemaltecas mantienen una alerta roja a nivel nacional por el brote de sarampión, que ya suma 6.562 casos confirmados por laboratorio y 9.710 casos probables, según el último reporte oficial actualizado al 27 de mayo de 2026.
La letalidad del brote se sitúa en 0,23%, con 15 personas fallecidas, de las cuales la gran mayoría eran menores de edad que aún no habían completado su esquema de vacunación o eran demasiado pequeños para recibir la primera dosis.
Distribución del brote
El departamento de Guatemala concentra el mayor número de casos con 3.025 (46,1% del total), seguido de Quiché (439), Sololá (365), Huehuetenango (306) y Totonicapán (301). Varios departamentos registran tasas de incidencia “muy altas”, superiores a 30 casos por cada 100 mil habitantes.
Perfil de los fallecidos
De los 15 decesos reportados:
- La mayoría eran bebés y niños pequeños (desde 17 días hasta 1 año).
- Muchos presentaban condiciones previas como cardiopatías congénitas o prematurez.
- La causa principal de muerte fue neumonía y dificultad respiratoria como complicación del sarampión.
- Casos destacados incluyen bebés contagiados por vía materna o prenatal, y niños que no habían recibido la vacuna por no tener la edad suficiente.
Las autoridades enfatizan que “detrás de cada número hay una familia que perdió a alguien” y reiteran que la protección de los más vulnerables depende de que el entorno esté vacunado.
Llamado a la vacunación
Hasta la fecha se han administrado 898.727 dosis de la vacuna contra el sarampión, que es gratuita, segura y efectiva. Las autoridades insisten en que cada persona vacunada contribuye a frenar el brote y proteger a quienes no pueden recibir la vacuna (bebés menores de 12 meses o personas con contraindicaciones).
¿Cómo se clasifican los casos?
- Confirmados: Prueba serológica positiva de IgM o detección de ARN viral por RT-PCR.
- Probables: Definición clínica o nexo epidemiológico con un caso confirmado.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) mantiene activa la vigilancia epidemiológica y recomienda a la población completar los esquemas de vacunación, especialmente en los departamentos más afectados.
Juntos podemos detener el sarampión. La vacunación sigue siendo la herramienta más poderosa para proteger a la población infantil y evitar nuevas muertes.




