Un error de identificación llevó a pobladores de San Pedro Necta a incendiar por completo la subestación 43-4-4 de la Policía Nacional Civil (PNC) en Huehuetenango, después del asesinato del maestro y comunicador Evelio Elisandro López Sánchez, de 34 años, ocurrido el viernes 2 de octubre; la institución había liberado al conductor de un vehículo blanco al determinar que no era el agresor.
Unas 500 personas se congregaron a las 23:30 para manifestar su inconformidad y, ante la confusión, amenazaron al personal, que abandonó el edificio para protegerse. Los vecinos ingresaron, dañaron la estructura y el material logístico; el jefe de la Comisaría 43 llegó con apoyo de las seis estaciones de la jurisdicción y el núcleo de reserva.

El asesinato en el callejón de Cantón Nazareno
El ataque armado que precedió a los disturbios ocurrió a las 22:15 en el primer callejón del cantón Nazareno. La víctima era maestro casado, originario y residente de la aldea Canoguitas, en el mismo municipio, e hijo de Aurelio López Méndez y Telma Sánchez Ruiz. Adela Lucía Ramírez Domingo, de 39 años, efectuó el reconocimiento del cadáver.
La PNC indicó que murió posiblemente por un proyectil de arma de fuego. Medía 1,60 metros, era de tez morena clara y complexión fuerte; vestía playera roja, pantalón azul y zapatos cafés.
El levantamiento del cuerpo no pudo realizarse de inmediato por la tensión existente y fue postergado hasta el sábado. López Sánchez, de 34 años, administraba la página Huehue Es Noticia y también trabajaba como cronista deportivo. La Policía Nacional Civil no confirmó capturas ni identificó oficialmente al responsable del homicidio.

La liberación del conductor y los incendios posteriores
Agentes interceptaron e identificaron al hombre que conducía el vehículo blanco poco después del crimen. Tras verificar sus datos, concluyeron que no era el responsable y lo dejaron en libertad, según la Jefatura de Servicios de Turno de la Comisaría 43 Huehuetenango. La población sostuvo la acusación y rechazó esa conclusión.
Durante la madrugada del sábado, los pobladores incendiaron totalmente la dependencia policial. También quemaron un vehículo y una vivienda donde presumían que podía estar el presunto agresor. El reporte ampliado de las 00:25 atribuyó los hechos a la confusión alrededor del asesinato.
El reclamo de justicia de la prensa local
La APEHUE expresó “profunda indignación” y repudio por el asesinato de su asociado. La Junta Directiva 2026-2028 afirmó el 2 de octubre: “No más impunidad, exigimos justicia”, y reclamó al Ministerio de Gobernación y al Ministerio Público una investigación inmediata, exhaustiva, rigurosa y transparente.
Pidió que se agotaran todas las líneas para identificar a autores materiales e intelectuales y medidas de protección para el gremio. Noticiero de los Huehuetecos condenó “enérgicamente” el crimen y recordó que el comunicador había denunciado públicamente amenazas vinculadas con su trabajo, según sus propias manifestaciones.
El medio pidió que esas denuncias previas se consideraran en las diligencias judiciales sobre el móvil. El pronunciamiento citó el artículo 35 de la Constitución Política de la República de Guatemala, que reconoce la libertad de emisión del pensamiento y protege la expresión en medios de difusión sin censura ni licencia previa.
Sostuvo: “La violencia contra quienes ejercen esta profesión no puede convertirse en un mecanismo para imponer silencio, miedo o censura”. El inspector César Mateo, subjefe del Departamento de Comunicación Social de la PNC, afirmó que la institución no puede detener a una persona solo por señalamientos vecinales, sin una orden judicial ni elementos que respalden la captura.





