Cada 15 de septiembre, las banderas azul y blanco ocupan calles, escuelas, plazas y viviendas de Guatemala. Las bandas escolares, los desfiles y el traslado de antorchas forman parte de una celebración que, más de dos siglos después, mantiene vigente el recuerdo de un acontecimiento que transformó la organización política de Centroamérica.
La independencia, sin embargo, no fue el resultado de un único levantamiento armado. Fue precedida por varios años de cambios políticos en España y América, debates sobre la autonomía y disputas entre distintos grupos que tenían posiciones diferentes sobre el futuro de los territorios centroamericanos.

¿Qué ocurrió el 15 de septiembre de 1821?
En 1821, los territorios que actualmente forman Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica pertenecían al Reino de Guatemala, administrado por la Corona española.
La situación política había cambiado durante los años anteriores. La invasión napoleónica a España en 1808 provocó una crisis de la monarquía y abrió debates sobre la organización política de los territorios españoles en América.
A esto se sumaron las ideas de la Ilustración, las demandas de mayor participación política y las diferencias entre los grupos que defendían reformas dentro del sistema español y quienes consideraban necesaria la independencia.
En 1820, el restablecimiento de la Constitución de Cádiz de 1812 volvió a modificar el escenario político. En Guatemala surgieron con mayor fuerza las discusiones entre sectores liberales y grupos que defendían la continuidad del vínculo con España.
Durante 1821, además, el avance del movimiento independentista en México incrementó la presión sobre las autoridades del Reino de Guatemala.
En septiembre de ese año llegaron noticias de distintas localidades que se habían adherido al Plan de Iguala. La expansión del movimiento mexicano generó un escenario en el que las autoridades guatemaltecas tuvieron que definir cuál sería la posición de la región.
El 15 de septiembre se convocó una reunión en el entonces Real Palacio de la Nueva Guatemala de la Asunción. Representantes de las provincias discutieron la posibilidad de declarar la independencia y finalmente aprobaron el acta con 23 votos a favor y siete en contra.
El documento estableció la independencia de España y contempló la creación de una Junta Gubernativa Provisional para conducir el proceso político posterior.
Una decisión que cambió el rumbo de Centroamérica
La firma del acta no significó que los nuevos Estados centroamericanos surgieran de inmediato con las fronteras y sistemas políticos que conocemos actualmente.
Por el contrario, la independencia abrió un proceso de transformaciones políticas que durante las siguientes décadas incluyó la incorporación al Imperio Mexicano, la creación de las Provincias Unidas del Centro de América y, posteriormente, la formación de repúblicas independientes.
Por ello, el 15 de septiembre puede entenderse como el inicio de un proceso político más amplio y no únicamente como el momento en que aparecieron los actuales países centroamericanos.
El acta redactada por José Cecilio del Valle se convirtió en uno de los documentos fundamentales de ese proceso y permanece como una referencia histórica de la independencia centroamericana.
Dolores Bedoya y la participación en las calles
La jornada del 15 de septiembre también está vinculada con la participación de la población que se concentró en los alrededores del Real Palacio.
Entre las figuras asociadas con aquella jornada destaca Dolores Bedoya de Molina, quien, de acuerdo con la tradición histórica, contribuyó a movilizar a personas para respaldar la declaración de independencia.
La presencia de música, cohetillos y manifestaciones en las calles forma parte de la memoria histórica que se ha transmitido alrededor de aquel día.
Con el paso de los años, estos elementos se transformaron y dieron lugar a nuevas formas de conmemorar la fecha.
De la firma del acta a las celebraciones actuales
En la Guatemala de 2026, el aniversario de la independencia se vive principalmente a través de actividades culturales, escolares y comunitarias.
Uno de los símbolos más reconocibles es la antorcha. Durante los días previos al 15 de septiembre, grupos de estudiantes y ciudadanos trasladan el fuego patrio por distintos puntos del país.
También se realizan desfiles escolares, presentaciones de bandas, actos cívicos y actividades en las que la bandera nacional ocupa un lugar central.
Estas prácticas han hecho que la independencia trascienda el documento firmado en 1821. Para muchas generaciones, el 15 de septiembre está asociado con experiencias escolares, reuniones familiares y actividades comunitarias que se repiten cada año.
205 años después
La conmemoración de 2026 recuerda una decisión tomada hace 205 años en un contexto político completamente diferente al actual.
La independencia marcó el comienzo de una nueva etapa para Guatemala y para los demás territorios centroamericanos, pero también abrió un largo proceso de construcción política y social.
Por eso, cada 15 de septiembre Guatemala no solo recuerda la firma del acta de 1821. También revive una fecha que forma parte de su memoria colectiva y que, a través de las banderas, las antorchas, las bandas escolares y los actos cívicos, continúa formando parte de la vida cotidiana del país.




