La noche del jueves ofreció un espectáculo astronómico que cautivó a vecinos y aficionados: un eclipse lunar que comenzó a ser perceptible desde las 8:33 p. m. y se extendió hasta las 11:52 p. m., con su punto más llamativo alrededor de las 9:00 p. m., cuando el reflejo de la Tierra cubría casi la mitad del satélite natural.
El fenómeno astronómico
Durante el evento, la Tierra se situó entre el Sol y la Luna, bloqueando parte de la luz solar y proyectando su sombra sobre la superficie lunar. Este alineamiento generó un oscurecimiento progresivo que pudo observarse a simple vista en distintas zonas de la capital.

La fase umbral —cuando la sombra terrestre comienza a ser evidente— se desarrolló en ese intervalo de tres horas, permitiendo a los observadores identificar el avance del eclipse con claridad.
Condiciones de visibilidad
En sectores como las zonas 11, 12, 13, 14 y 15, el cielo permaneció despejado hasta las 9:10 p. m., lo que permitió apreciar el fenómeno en todo su esplendor. Sin embargo, minutos después las nubes comenzaron a cubrir el firmamento, dificultando la continuidad de la observación.
Vecinos aprovecharon balcones, azoteas y parques para contemplar el eclipse, algunos acompañados de binoculares o cámaras fotográficas. En redes sociales circularon imágenes y comentarios que reflejaban la emoción de presenciar un evento que, aunque frecuente en el calendario astronómico, siempre despierta interés colectivo.
Un recordatorio del cosmos
Los eclipses lunares, parciales o totales, son fenómenos naturales que recuerdan la dinámica constante entre los cuerpos celestes. Aunque no representan riesgos para la población, sí constituyen oportunidades para la divulgación científica y la apreciación cultural del cielo nocturno.
En esta ocasión, la capital vivió un eclipse parcial que, pese a la breve interrupción de las nubes, dejó una postal inolvidable: la Luna teñida por la sombra de la Tierra, un recordatorio de nuestra posición en el universo.




