La devastadora riada del pasado miércoles en el norte de Nepal, junto al Tíbet chino, mató al menos a 362 personas, según un nuevo balance divulgado por las autoridades.
La policía nepalí reportó 359 fallecidos y la prensa estatal de China reportó tres fallecidos en su territorio, con lo que el total provisional asciende a al menos 362 muertos y más de 1,300 desaparecidos.
Equipos de rescate buscan este jueves a los desaparecidos, entre ellos más de 500 turistas extranjeros, en la frontera entre Nepal y la región autónoma china de Tíbet, tras las repentinas inundaciones y deslizamientos de tierra.
Entre los extranjeros desaparecidos hay 178 ciudadanos de India, 65 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia, 33 de Reino Unido y 25 de Canadá, precisó la Oficina de Turismo. España dijo que hay cuatro ciudadanos suyos no localizados.
El imponente torrente de agua y lodo, similar a un tsunami, fue provocado por el derrumbe parcial de un glaciar, de tal violencia que fue registrado como un “evento sísmico” de magnitud 5.2, según explicó el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
Riesgo de otra inundación
“Dado que aún hay un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China, las autoridades advierten que podría ocurrir una segunda inundación”, explicó a la AFP Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), con sede en Katmandú.
El Ejército nepalí realiza sobrevuelos en la zona e informó que se logró evacuar a 105 personas y lanzar material médico y ayuda humanitaria de emergencia.
El presidente chino, Xi Jinping, afirmó “la tarea más urgente es hacer todo lo posible para buscar y rescatar a las personas desaparecidas”, según esa televisora.




