El trabajo con parteras empíricas se ha consolidado en Panamá como una pieza fundamental del sistema de salud en zonas de difícil acceso.
Durante más de dos décadas, el Ministerio de Salud (Minsa) ha impulsado iniciativas para integrar sus saberes en la atención primaria, con énfasis en la interculturalidad y la eliminación de barreras para las comunidades rurales y comarcales.
La estrategia incluye capacitaciones periódicas que reconocen y valoran el rol de las parteras tradicionales en la protección materno-infantil.
El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, participó en una de estas jornadas, donde se destacó la relevancia de su aporte para fortalecer los servicios y el bienestar de madres y recién nacidos en regiones apartadas.
Para responder a la pregunta sobre el alcance de este modelo, puede afirmarse que el Ministerio de Salud de Panamá sostiene un programa institucionalizado de formación y apoyo a parteras empíricas, respaldado por la entrega de materiales, supervisión continua y la colaboración de organismos internacionales.

La integración de estos conocimientos tradicionales busca mejorar la calidad de la atención durante el embarazo y el puerperio, abordando tanto aspectos técnicos como culturales.
La directora general de Salud Pública, Yelkys Gil, explicó que las acciones del Minsa incluyen no solo la capacitación y provisión de insumos, sino también la supervisión y la referencia de casos al sistema de salud formal.




