El Puente Belice II, considerado una de las obras estratégicas para la movilidad en la capital, enfrenta un escenario marcado por retrasos, modificaciones técnicas y expectativas ajustadas. El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) confirmó que la construcción se reactivará esta semana, con el objetivo de concluir la estructura principal y alcanzar más del 60 % de avance antes de que termine la actual administración.
La obra, registrada en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) bajo el código 0298749, tiene un costo estimado de Q1,297.6 millones y contempla tres componentes: las aproximaciones, el puente principal y la denominada Ruta Express. El cronograma oficial establece una ejecución de 63 meses, con inicio en septiembre de 2022 y finalización en diciembre de 2027. Sin embargo, a mediados de 2026, el proyecto reporta un rezago significativo: el SNIP refleja 0 % de avance físico y financiero en el presente ejercicio, pese a que se habían solicitado Q600 millones para este año.

Prioridad al “corazón” del proyecto
La ministra Norma Zea aseguró que el CIV y la empresa contratista acordaron concentrar esfuerzos en el puente principal, con el compromiso de dejarlo terminado durante la gestión de Bernardo Arévalo. El diseño contempla una armadura tipo Warren de 269 metros, dividida en tres tramos, con dos niveles de rodadura: uno vehicular de cinco carriles y otro destinado al tren, además de pasos peatonales. La funcionaria subrayó que las intersecciones necesarias para su funcionamiento también serán ejecutadas en esta fase.
Aunque el diseño estructural no será modificado, Zea explicó que se introdujo un cambio en el alineamiento para evitar nuevos bloqueos. Entre los problemas detectados se encontraban invasiones al derecho de vía, traslado de postes eléctricos y adquisición de terrenos privados. La alternativa encontrada busca reducir las áreas afectadas y garantizar mayor capacidad de carga. “De continuar en las condiciones en que lo encontramos, el proyecto iba directo al fracaso”, advirtió la ministra.
Impacto en la movilidad y riesgos de la infraestructura actual
El SNIP justifica la obra señalando que las zonas 1, 6, 17 y 18 concentran más de 342,000 habitantes y que por el sector circulan diariamente más de 161,000 vehículos. El actual Puente Belice, cuya vida útil ya se considera agotada, es descrito como una infraestructura obsoleta que representa un riesgo para la conectividad y la economía de la capital. Un daño severo en esa estructura podría generar consecuencias durante varios años, lo que refuerza la urgencia de avanzar en la nueva construcción.
El desfase obliga al Gobierno a replantear metas: en lugar de concluir la totalidad del proyecto en esta administración, se busca dejar operativo el puente principal y superar el 60 % de ejecución. Bajo el calendario oficial, la obra debería finalizar en diciembre de 2027, lo que implica que el próximo gobierno heredará la responsabilidad de completar las aproximaciones y la Ruta Express.
La apuesta del Ejecutivo es que, pese a los retrasos, el Puente Belice II se convierta en un símbolo de modernización vial y en un alivio para la movilidad de la capital. Sin embargo, el contraste entre las metas políticas y los registros del SNIP refleja que el camino hacia su conclusión aún enfrenta un terreno complejo.




