Hay mujeres que pasan la vida cuidando de los demás hasta que llega el momento de preguntarse qué queda de ellas cuando dejan de hacerlo.
Esa es la pregunta que atraviesa a Hollis Shaw, el personaje al que Jennifer Garner da vida en The Five Star Weekend, una historia sobre la amistad femenina, la pérdida y cómo empezar de nuevo cuando la vida obliga a mirar hacia dentro.

En la serie, basada en la novela de Elin Hilderbrand, relata una escapada a la isla de Nantucket de cinco mujeres marcadas por distintas etapas de la vida.
Lo que comienza como una parada en cajas de recuerdos acaba convirtiéndose en un espacio donde enfrentar verdades que han quedado pendientes.
UNA HISTORIA DE MUJERES
Garner conoce bien ese territorio.
La actriz, que ha construido una carrera capaz de transitar entre el cine y la televisión, se coloca también en el papel de productora para impulsar una historia de mujeres revelando sus traumas y contradicciones.
Como en la vida real, las familias de la ficción necesitan nuevas formas para entenderse y perdonarse.
Después de años interpretando personajes femeninos fuertes, Garner apuesta por la fortaleza de un papel que acepta su fragilidad. Junto a Chloë Sevigny, Gemma Chan, D’Arcy Carden y Regina Hall, construye un retrato coral sobre la complicidad entre mujeres y sobre esos vínculos que, a menudo, sostienen una vida entera.
En esta entrevista, Jennifer Garner habla de la importancia de contar historias sobre mujeres adultas, del poder reparador de la amistad y de que nadie llega intacto al otro lado de la orilla.
MWN: En la última década, la televisión y el público han acogido cada vez más historias centradas en la amistad entre mujeres. ¿Por qué crees que estas historias conectan tanto con la audiencia?
Jennifer Garner: Creo que estas historias conectan porque la mitad del mundo está formada por mujeres y, además, desde un punto de vista evolutivo, las mujeres siempre hemos necesitado unas de otras. Desde el principio hemos vivido juntas en comunidades. Existimos unas para otras, con otras y gracias a otras.
MWN: Hollis tiene que reconstruir su vida tras una pérdida devastadora. ¿Cuál fue el mayor reto a la hora de interpretar su viaje sin definirla únicamente por el duelo?
Jennifer Garner: El mayor reto fue entender cómo Hollis intenta desesperadamente seguir adelante con su duelo. Trata de guardarlo en un estante y no enfrentarse a él. Intenta distraerse, crear belleza a su alrededor en lugar de sentir aquello que realmente necesita sentir. Pero la realidad es que el duelo siempre termina alcanzándote.
Está ahí, justo bajo la superficie, en todo momento. Así que el desafío consistía en interpretar ambas cosas al mismo tiempo: que Hollis estuviera casi eufórica por reencontrarse con sus amigas y apoyarse en ellas, mientras, justo debajo de esa aparente alegría, el duelo seguía acechando. Probablemente esa fue la parte más complicada para mí.
MWN: Has desarrollado una carrera muy exitosa alternando cine y televisión. ¿Qué haces que la televisión resulte tan atractiva para ti como actriz y productora?
Jennifer Garner: Me encanta la naturaleza continuada de la televisión. Aunque solo sean ocho episodios, dispones del tiempo suficiente para profundizar en un personaje, en su historia y en aquello que lo mueve. Al final de una temporada por fin sientes que lo conoces de verdad y solo esperas poder volver a interpretarlo y retomar la historia donde la dejaste.
En este caso, una película o un solo episodio no habrían sido suficientes. Muy pronto, durante el rodaje, las cinco nos compenetramos por completo. Hubo una confianza inmediata y muy profunda entre nosotras, y eso jugó muchísimo a nuestro favor a lo largo de una temporada larga y exigente, como suelen ser estos rodajes.
Fue maravilloso, pero son muchas horas y mucho tiempo. Chloë estaba lejos de casa, Gemma también, y luego teníamos a Regina, que siempre conseguía hacernos reír.
MWN: Tu personaje es chef y tú cocinas mucho en tus redes sociales. ¿Qué comida le pone de buen humor?
Jennifer Garner: Pizza, pasta, bagels… La comida me da muchísima alegría. Helado, también. Comimos tantísimas ostras. Hicimos, de verdad, un recorrido gastronómico por toda Nantucket.





