Donde dejó atrás la imagen de cabello perfectamente alisado para lucir una melena con ondas suaves, movimiento natural y un acabado desenfadado que rápidamente captó la atención de estilistas, medios especializados y usuarios de redes sociales.
Más que un cambio estético, su peinado refleja una tendencia que desde hace varios años gana terreno en la industria de la belleza: aceptar la textura natural del cabello y reducir la dependencia de herramientas de calor. En lugar de buscar una apariencia completamente pulida, cada vez más personas prefieren estilos que respetan el movimiento propio del pelo y transmiten una imagen fresca, ligera y auténtica.
Aunque muchas publicaciones describieron el resultado como un “cabello rizado”, el acabado observado corresponde más a unas ondas naturales —conocidas en el mundo de la peluquería como beach waves o mermaid waves—, caracterizadas por un movimiento uniforme, volumen moderado y puntas menos marcadas que un rizo tradicional.
Una tendencia que prioriza la salud del cabello
El auge de este estilo no responde únicamente a criterios estéticos. En los últimos años, especialistas en cuidado capilar han insistido en la importancia de disminuir el uso excesivo de planchas y rizadores, ya que el calor frecuente puede debilitar la fibra capilar, favorecer la resequedad y aumentar la rotura.
Por ello, las texturas naturales se han convertido en protagonistas tanto de las pasarelas como de las redes sociales. El llamado método curly, las rutinas de hidratación profunda y los peinados sin calor han impulsado una nueva manera de entender la belleza, donde el objetivo ya no es transformar el cabello, sino potenciar sus características naturales.
En el caso del look de Leonor, el resultado destaca por combinar volumen, brillo y movimiento sin transmitir rigidez. La luz potencia los reflejos de su melena y el corte favorece que las ondas caigan con naturalidad, creando un efecto relajado que resulta fácil de adaptar a distintos largos y tipos de cabello.
¿Cómo conseguir el efecto de ondas naturales?
No existe una única técnica para lograr este acabado. La clave está en adaptar el método a la textura de cada cabello.
Cabello ondulado o rizado
Si tu cabello ya tiene forma natural, lo más importante es mantener la hidratación. Aplicar una crema para peinar o un acondicionador sin enjuague sobre el cabello húmedo ayuda a definir las ondas y controlar el frizz. Secar con difusor o dejar que el cabello seque al aire permite conservar el movimiento sin alterar su estructura.
Cabello liso
Quienes tienen el cabello completamente liso pueden crear ondas suaves utilizando trenzas hechas con el cabello ligeramente húmedo durante la noche o recurriendo ocasionalmente a una tenaza de diámetro amplio. Para prolongar el resultado, conviene utilizar un spray texturizador y una fijación ligera que mantenga el movimiento sin endurecer el cabello.
Cabello grueso o con tendencia al frizz
En este caso, un sérum o crema antifrizz ayuda a suavizar la superficie del cabello sin eliminar el volumen. El secado con difusor, dirigiendo el aire hacia abajo, favorece un acabado más uniforme y brillante.
Más que una moda pasajera
El interés que despertó el cambio de imagen de la princesa Leonor refleja una transformación más amplia dentro de la industria de la belleza. La perfección absoluta ha cedido espacio a estilos que buscan naturalidad, comodidad y cuidado capilar.
Las ondas suaves, el volumen sin exceso y la textura auténtica responden a una tendencia que invita a trabajar con el cabello tal como es, en lugar de modificarlo constantemente mediante calor o tratamientos agresivos. En ese sentido, el llamado “efecto Leonor” trasciende el ámbito de la realeza y se convierte en un ejemplo de una corriente que apuesta por una belleza más sencilla, saludable y adaptable a la vida cotidiana.




