Con un consumo global de vino a la baja y con las exportaciones en caída libre, la industria vitivinícola chilena ha adoptado como parte central de sus estrategias de negocios las experiencias de enoturismo, especialmente en las bodegas de tamaño mediano y más pequeño.
El negocio turístico ganó terreno entre las empresas dedicadas al rubro del vino, lo que se ha reflejado en un fuerte crecimiento en los últimos años: el número de viñas abiertas al público pasó de 94 en 2015 a 219 en 2023.
Según el último catastro realizado por Enoturismo Chile (programa impulsado por Corfo) en 2024, las ventas asociadas a la actividad enoturística alcanzaron los $45.000 millones en 2024, lo que implica un avance respecto de los $38.239 millones reportados en 2020. En la industria chilena apuntan a aprovechar el creciente interés de turistas internacionales y público local por recorrer sus viñedos.
Ante este escenario, afectado también por los aranceles a las importaciones impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, la industria considera clave la diversificación.
Los jóvenes han contribuido al desplome del consumo, sobre todo en Estados Unidos, uno de los principales destinos del vino chileno: su consumo pasó del 59 % al 50 % en dos años, según una encuesta de Gallup, que apunta a una mayor preocupación por la salud como la principal causa.
Los chilenos, en tanto, siguen la tendencia con un consumo local que descendió al 34,6 %, su nivel más bajo en tres décadas, aunque para la antropóloga de la Universidad de Talca, Giselle Davis, el descenso continúa siendo leve.
“Los jóvenes están reemplazando el vino por la cerveza, pero no considero que estén tomando menos alcohol, sino más bien han cambiado de tipo de bebida y ha bajado el consumo de vino, creo que ha habido una especie de polarización en términos de clase social”, explicó.
En este contexto, viñas emblemáticas como Concha y Toro, el mayor productor de Latinoamérica, y Santa Rita, una de las más antiguas, fundada en 1880, lideran el mercado del vino ‘zero’.
“Esta demanda tiene un crecimiento sostenido en los últimos años, pero todavía la participación de mercado es baja”, señaló a EFE Gonzalo de Tezanos, gerente de marca en Santa Rita.
El avance se observa en algunos supermercados chilenos donde “ya hay secciones específicas para productos con baja gradación alcohólica e incluso sin alcohol”, añadió.
Mientras, en el extranjero, han tenido éxito en mercados nórdicos, Canadá e Irlanda.
En Concha y Toro, por su parte, estas líneas desalcoholizadas ya superan el 10 % de las ventas, el triple respecto de 2023.
Tras superar los 6 millones de turistas extranjeros en 2025, Chile consolidó su atractivo turístico y el enoturismo ganó una ventana para seguir creciendo tras el aumento en el número de viñas abiertas al público, que pasó de 94 a 219 en la última década.




