En el marco de la 21ª edición del Festival de Junio, el maestro Hugo Arenas ofreció una velada que se convirtió en un verdadero recorrido sonoro por distintas épocas y estilos. El Teatro de Cámara “Hugo Carrillo” fue el escenario donde el pianista guatemalteco desplegó un repertorio que transitó desde el romanticismo europeo hasta la riqueza melódica nacional, con adaptaciones inéditas para piano solo que marcaron un hito en la programación cultural del país.
Un viaje sin escalas: de Varsovia a Nueva York
La noche inició con el Concierto de Varsovia de Richard Addinsell, pieza emblemática del repertorio romántico que evoca la intensidad de la música cinematográfica de mediados del siglo XX. Arenas imprimió su sello personal en cada compás, logrando que el público se sumergiera en un ambiente de nostalgia y dramatismo.
El trayecto continuó con la célebre Rapsodia en Azul de George Gershwin, obra que simboliza el espíritu vibrante de Nueva York en los años veinte. La interpretación del maestro guatemalteco destacó por su energía y frescura, llevando a los asistentes a un universo donde el jazz y la música clásica se funden en una experiencia única.
Ecos de los grandes maestros
El programa incluyó también páginas de Chopin, con su lirismo poético; de Debussy, con atmósferas impresionistas que evocan paisajes y emociones; y de Mascagni, cuya sensibilidad operística se trasladó al teclado con delicadeza.
La velada se enriqueció con la presencia de compositores latinoamericanos como Manuel M. Ponce, cuya obra reafirma la identidad musical de la región, y con clásicos universales como Beethoven y Mozart, pilares de la tradición que Arenas interpretó con rigor y pasión. Cada pieza fue presentada en versiones adaptadas exclusivamente para piano solo, un formato que permitió apreciar la riqueza armónica y la destreza técnica del intérprete.
El regreso a casa: “Luna de Xelajú”
El cierre de la noche estuvo marcado por la emoción. Hugo Arenas ofreció una versión propia de “Luna de Xelajú”, la inmortal composición de Paco Pérez que se ha convertido en símbolo de la identidad guatemalteca. Con esta interpretación, el maestro llevó al público de regreso a la tierra, después de un recorrido por escenarios internacionales y estilos diversos.
La ejecución de la pieza fue recibida con ovaciones prolongadas, reflejo de la conexión profunda entre artista y audiencia. El público permaneció cautivado de principio a fin, en una velada que combinó virtuosismo, sensibilidad y un sentido de pertenencia cultural.
Un festival que celebra la diversidad
El Festival de Junio, organizado por el Ministerio de Cultura y Deportes, se ha consolidado como un espacio para la difusión de propuestas artísticas que enriquecen la vida cultural del país. La participación de Hugo Arenas reafirma la importancia de contar con intérpretes nacionales capaces de dialogar con repertorios universales y, al mismo tiempo, rendir homenaje a las raíces musicales de Guatemala.
La velada en el Teatro de Cámara “Hugo Carrillo” no solo fue un concierto, sino una experiencia que trascendió lo musical para convertirse en un acto de identidad y celebración. El público salió con la certeza de haber sido parte de un viaje que, aunque comenzó en Varsovia y pasó por Nueva York, encontró su destino final en la melodía eterna de “Luna de Xelajú”.




