A los seguidores escarlatas no solo les bastó con acompañar a los suyos en el patio donde disputan sus juegos de local, sino que, a la salida, un mar rojo los esperaba para acompañar las dos chivas en las que iban divididos jugadores y cuerpo técnico, para continuar la celebración.
Familias enteras se dieron cita en los alrededores para no solo ver la salida de su equipo con rumbo a la zona 9, sino que incluso los siguieron en motos o hasta a pie, solicitando fotos o firmas de los protagonistas, que disfrutaban del espectáculo.
Cánticos, aplausos y hasta uno que otro fuego artificial adornaron la salida del conjunto edil con el nuevo trofeo, para poner camino a la última convivencia del plantel con la directiva y el cuerpo técnico, previo a disfrutar de unas merecidas vacaciones o, algunos, reportarse en el CAR con la Selección Nacional.
La fiesta de Municipal en El Trébol para festejar la corona número 33 con su gente

Después de conquistar la corona número 33 de su historia, Municipal llegó al estadio El Trébol para presentar el nuevo trofeo a su público y festejar junto a ellos tras una fase final de ensueño, que culminó con los rojos en el trono de la Liga Nacional.
En la casa escarlata, la fiesta fue de principio a fin. La afición respondió como si de una nueva final se tratara, pues los graderíos del recinto deportivo se llenaron en su totalidad y no dejaron de mostrar su apoyo en ningún momento.
Uno a uno, los futbolistas fueron presentados para que ingresaran a la gramilla a recibir sus respectivos aplausos, pero algunos se llevaron el foco de las ovaciones. José el “Caballo” Morales, Cristian “Cheka” Hernández y Braulio Linares fueron los más aclamados por los seguidores ediles.
También tuvo su momento el técnico Mario Acevedo, muy criticado en sus primeros meses, y tras caer en la final del torneo pasado, pero que vivió un momento de armonía con la fanaticada roja, que le recompensó el trabajo con palmas y cánticos, algo que el niracagüense agradeció.
El meta Linares incluso tuvo el gesto de acercarle el trofeo a los aficionados para que pudieran tocarlo, pues algunos de ellos terminaron por meterse a la cancha para celebrar, aunque esto provocó que no se realizara todo como estaba planeado. Eso sí, sin problema alguno, todo era paz, todo era fiesta.




