Un fuerte sismo de magnitud preliminar 7,7 sacudió el lunes la costa norte de Japón, generando una breve alerta de tsunami y elevando ligeramente la preocupación por un posible megaterremoto en la región. Aunque las autoridades aclararon que no se trata de una predicción, la probabilidad estimada de un evento de gran magnitud aumentó temporalmente del 0,1% al 1% durante la próxima semana.
El movimiento telúrico se registró frente a la costa de Sanriku a una profundidad aproximada de 19 kilómetros, según la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres. Tras el evento, organismos oficiales instaron a los habitantes de 182 localidades costeras del noreste a reforzar sus medidas de preparación sin alterar su vida cotidiana.
Este episodio reaviva el recuerdo del devastador desastre de terremoto y tsunami de Japón de 2011, que arrasó amplias zonas del país y desencadenó la crisis nuclear en Fukushima. En un territorio altamente sísmico como Japón, eventos de esta magnitud sirven como recordatorio constante de la importancia de la prevención y la respuesta oportuna ante emergencias naturales.




