El terremoto que sacudió Panamá el pasado 9 de octubre provocó una ruptura de falla con una longitud estimada de 73.63 kilómetros, según un análisis del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. El estudio permitió calcular la extensión aproximada del área donde las rocas se desplazaron y liberaron la energía que originó el movimiento sísmico.
De acuerdo con los especialistas, la superficie afectada por la ruptura alcanzaría unos 1,422.10 kilómetros cuadrados. Las cifras se obtuvieron mediante las relaciones empíricas desarrolladas por los investigadores Donald Wells y Kevin Coppersmith en 1994, que permiten estimar las dimensiones de una ruptura a partir de las características de un terremoto.
El organismo científico presentó mapas para mostrar la zona estimada de ruptura y la distribución de los epicentros de las réplicas. Estas representaciones ayudan a comprender cómo se extendió el movimiento subterráneo y cuál ha sido el comportamiento de la actividad sísmica posterior.
Qué significa la ruptura de una falla
Una ruptura de falla ocurre cuando dos bloques de roca se desplazan repentinamente después de acumular tensiones durante un período prolongado. Ese movimiento libera energía que se propaga mediante ondas sísmicas y provoca las sacudidas que percibe la población.
Los especialistas aclaran que los 73.63 kilómetros calculados no representan necesariamente una grieta visible y continua sobre la superficie terrestre. La ruptura puede producirse principalmente bajo tierra, mientras que las fracturas observadas en carreteras y terrenos no siempre coinciden con la trayectoria de la falla.
El mapa divulgado por la Universidad de Panamá también muestra la distribución de los movimientos posteriores al evento principal, que ocurrió a las 12:56 horas del viernes 9 de octubre. La concentración de réplicas permite identificar sectores donde continuó la actividad sísmica después del terremoto.
El análisis ubicó el epicentro en una zona de contacto entre las formaciones geológicas Playa Venado y Tonosí. La primera contiene rocas volcánicas, mientras que la segunda está compuesta principalmente por lutitas y areniscas, materiales que forman parte de la estructura geológica de la región.
Daños en varias provincias
El terremoto ocasionó daños en viviendas, carreteras, puentes y centros educativos, principalmente en las provincias de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé.
Las evaluaciones citadas en los reportes posteriores al desastre contabilizaron 1,744 viviendas afectadas y daños en 656 centros educativos. Además, se reportaron problemas en infraestructura hospitalaria y vial, mientras algunas familias fueron trasladadas a albergues temporales.
La emergencia también generó necesidades de asistencia humanitaria para las comunidades perjudicadas. Las autoridades mantienen las inspecciones estructurales y el apoyo a las personas afectadas.
El monitoreo científico continúa siendo importante para conocer la evolución de las réplicas y comprender las características de la falla que originó el terremoto. Aunque estos movimientos pueden formar parte del reajuste de la corteza terrestre, su ocurrencia no permite predecir por sí sola cuándo sucederá otro sismo ni determinar su magnitud.




