Guatemala ya se encuentra oficialmente bajo la influencia del fenómeno de El Niño, luego de que el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) confirmara durante el fin de semana el establecimiento de esta fase del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
La confirmación se realizó después de registrar cinco trimestres móviles consecutivos con anomalías de temperatura de al menos 0.5 grados Celsius en la región Niño 3.4 del océano Pacífico ecuatorial. El indicador pasó de 0.5 grados en marzo-abril-mayo hasta alcanzar 2.2 grados en julio-agosto-septiembre de 2026.
El establecimiento de El Niño significa que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial ya está acompañado por condiciones oceánicas y atmosféricas persistentes capaces de influir en el comportamiento del clima en Guatemala.
¿Qué efectos tendrá en Guatemala?
Uno de los principales efectos previstos es una disminución de las lluvias. El INSIVUMEH informó que algunas regiones del país ya registran precipitaciones aproximadamente un tercio por debajo de los valores normales.
A esta condición se suma el incremento de las temperaturas y la reducción de caudales, factores que pueden aumentar la presión sobre los recursos hídricos y generar efectos en actividades agrícolas y otros sectores productivos.
Para octubre, el pronóstico contempla condiciones más secas de lo habitual en buena parte del territorio nacional, aunque esto no significa que dejará de llover en todo el país. Las condiciones pueden variar entre regiones y también pueden presentarse episodios de lluvia asociados con otros sistemas meteorológicos.
La perspectiva climática del INSIVUMEH mantiene una probabilidad de 100 % de condiciones de El Niño desde septiembre-octubre-noviembre de 2026 hasta febrero-marzo-abril de 2027. Los modelos también proyectan anomalías de temperatura iguales o superiores a 2 grados Celsius para algunos de los próximos trimestres.
El fenómeno podría continuar en 2027
De acuerdo con las autoridades, El Niño podría fortalecerse entre septiembre y noviembre de 2026 y comenzar a disminuir gradualmente después. Sin embargo, las condiciones asociadas al fenómeno podrían mantenerse hasta marzo-mayo de 2027.
Ante este escenario, el INSIVUMEH recomendó reforzar las medidas de prevención, especialmente en sectores como la agricultura, los recursos hídricos, la energía, la seguridad alimentaria y nutricional y la gestión de riesgos.
La institución continuará monitoreando las condiciones oceánicas y atmosféricas para actualizar los pronósticos y advertir sobre posibles cambios en el comportamiento del clima durante los próximos meses.
Para la población, las autoridades recomiendan hacer un uso responsable del agua, mantenerse hidratada durante períodos de altas temperaturas y atender los avisos oficiales relacionados con las condiciones meteorológicas.




