El Gobierno de Guatemala proyecta reabrir las adopciones internacionales en enero de 2027, luego de casi dos décadas de suspensión. La medida busca ofrecer nuevas oportunidades a niños que permanecen bajo protección estatal, pero bajo un esquema que promete evitar los abusos y redes criminales que marcaron el pasado.

El director del Consejo Nacional de Adopciones (CNA), Estuardo Mejicano, explicó que el país cuenta ahora con un marco legal distinto al que regía antes de 2008, cuando miles de menores fueron entregados al extranjero en procesos plagados de irregularidades. “Fue un gran negocio las adopciones, con estructuras criminales detrás. Hoy tenemos un sistema que no permitirá repetir esas prácticas”, afirmó.
Un cambio tras la ley de 2008
Hasta la reforma de ese año, los trámites eran gestionados por notarios privados, lo que derivó en pagos elevados —hasta 25.000 dólares por proceso— y en la pérdida de contacto con los niños adoptados. La nueva legislación alineó el sistema con estándares internacionales de protección de la niñez y trasladó la gestión al CNA.
Primer convenio con El Salvador
El reinicio de las adopciones dependerá de acuerdos bilaterales. El Salvador sería el primer país en firmar un convenio con Guatemala, seguido de Estados Unidos, destino principal de los menores adoptados en el pasado.
Las autoridades identificaron a 420 niños de seis años en adelante, incluidos menores con discapacidad o necesidades médicas, como grupo prioritario para las futuras adopciones. El objetivo es dar salida a quienes suelen permanecer más tiempo en instituciones y tienen menos posibilidades de ser adoptados dentro del país.
La memoria de las adopciones ilegales
La reapertura ocurre en un contexto marcado por denuncias históricas. En febrero, expertos de la ONU vincularon a la exfiscal general Consuelo Porras con la adopción irregular de al menos 80 niños indígenas en la década de 1980, acusación que ella rechazó. En 2024, el presidente Bernardo Arévalo ofreció disculpas públicas a una familia cuyos hijos fueron arrebatados y entregados en adopción irregular a parejas estadounidenses en 1997.
Con este nuevo sistema, Guatemala busca cerrar un capítulo de abusos y abrir otro de adopciones transparentes y seguras, donde el interés superior del niño sea la prioridad.




