El volcán de Fuego en Guatemala mantiene explosiones y avalanchas que alcanzan el límite de la vegetación, alertó el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
La institución pidió a los excursionistas que no permanezcan en la meseta, ante el riesgo de caída de material balístico.

Durante la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre, el coloso registró explosiones de intensidad débil a moderada. La actividad estuvo acompañada por columnas de ceniza que alcanzaron entre 4.200 y 4.500 metros sobre el nivel del mar.
La ceniza se desplaza hasta 55 kilómetros al oeste y suroeste
El Insivumeh informó que las nubes de ceniza se desplazan hacia el oeste y el suroeste del complejo volcánico. La dispersión alcanza una distancia aproximada de 55 kilómetros, una situación que mantiene bajo observación a las comunidades ubicadas en esa dirección.

Las avalanchas de material volcánico descienden por los flancos oeste, suroeste y sur. Algunos bloques llegaron al límite de la vegetación, de acuerdo con el boletín diario del organismo científico guatemalteco.
La institución señaló que el cielo estaba despejado en el área del volcán, con viento procedente del este. Además, registró una precipitación acumulada de 5,8 milímetros, un factor que requiere vigilancia debido a que la lluvia puede movilizar ceniza, rocas y sedimentos por las barrancas.
El reporte también indicó que algunas explosiones provocan retumbos, ondas de choque y sonidos comparables a los de una locomotora. Por ese motivo, el Insivumeh insistió en que la permanencia en la meseta implica peligro, ya que desde el cráter pueden expulsarse fragmentos de roca a altas temperaturas.
El Insivumeh pide evitar la meseta por la caída de material balístico
La advertencia está dirigida en especial a quienes realizan ascensos o recorridos turísticos en las cercanías del volcán de Fuego, situado entre los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.
El material balístico incluye bloques y fragmentos expulsados durante las explosiones. Su trayectoria puede afectar zonas próximas al cráter, incluso cuando la actividad se describe como débil o moderada. Las autoridades mantienen la recomendación de atender los boletines oficiales y las indicaciones de protección civil.
La presencia de avalanchas tampoco implica necesariamente una nueva fase eruptiva de gran escala. Sin embargo, el descenso de bloques por los flancos del volcán y la dispersión de ceniza muestran que el sistema conserva actividad, por lo que el monitoreo se mantiene de forma permanente.
La erupción de agosto afectó a 29 mil personas y obligó a evacuar familias
La última fase eruptiva de mayor intensidad comenzó el 3 de agosto de 2026 y se extendió durante cerca de 50 horas. El Insivumeh informó entonces sobre corrientes de densidad piroclástica, emisiones de lava, gases y ceniza, con descensos por las barrancas Seca y Ceniza.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) reportó que la emergencia afectó a más de 29 mil personas por la caída de ceniza. También informó la evacuación y el alojamiento de 1.421 personas en centros habilitados para familias de comunidades expuestas.
Las autoridades elevaron las alertas en Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla. Además, suspendieron las clases presenciales en localidades cercanas y cerraron una ruta próxima al volcán para facilitar las tareas de respuesta. No se informaron daños en viviendas en los primeros balances oficiales, aunque la ceniza cubrió áreas pobladas, cultivos, techos y vías de comunicación.




