La llegada de los robotaxis a Londres no ha podido concretarse debido a retrasos y diferentes desafíos regulatorios, a pesar de los anuncios de empesas como Uber y Wayve, que ya estaban listas para un lanzamiento.
Paralelo a lo que sucede en esta ciudad, en otros países de Europa la movilidad autónoma comienza a mostrar avances concretos en otras ciudades, señalando que la carrera por el dominio de este mercado apenas comienza.
Cuáles son los obstáculos regulatorios y técnicos que frenan los robotaxis en Londres
El despliegue de los robotaxis en la capital británica parecía estar al alcance este año. En junio, Uber y la startup local Wayve recibieron las primeras licencias de minicab para ofrecer viajes autónomos a clientes, aunque bajo la condición de que un conductor humano permanezca al mando como medida de seguridad.
Sin embargo, el proceso se ha visto ralentizado por la falta de directrices claras por parte de Transport for London (TfL), la autoridad encargada de regular el sector, según reporta The Guardian.

Christina Calderato, directora de estrategia de TfL, manifestó ante el comité de transporte de la asamblea londinense que el organismo “no está en condiciones de comenzar a aceptar solicitudes durante algún tiempo”. Según la funcionaria, “hay una enorme cantidad de trabajo detrás de escena”.
La ausencia de un marco regulatorio específico se ha convertido en el principal reto. Sin la publicación de las pautas que deben seguir las empresas interesadas, resulta imposible avanzar en la aprobación definitiva de los servicios. Esta situación ha generado frustración entre los operadores, que ven cómo el cronograma inicial se desvanece y la competencia internacional avanza.
Cómo es el proceso de autorización y las exigencias del gobierno británico
Para operar taxis sin conductor en Londres, las compañías deben superar un proceso de aprobación doble. Por un lado, es necesario obtener el denominado “automated passenger services permit”, un permiso gestionado por la Agencia de Normas de Conductores y Vehículos (DVSA, por sus siglas en inglés), dependiente del ministerio de Transporte. Hasta el momento, ningún vehículo ha superado este filtro.
Sólo después de obtener este permiso es posible solicitar la autorización de TfL. Una vez que la autoridad publica las directrices y recibe una solicitud formal, dispone de seis semanas para dar una respuesta.




