martes, julio 28, 2026

Ocho salsas sin riesgos para sándwiches y ensaladas de verano

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Es probable que en algún momento empieces a estar harta –con muchas erres– de hacer todos los sándwiches que consumes con mayonesa; o puede, también, que seas perfectamente consciente de los peligros que conlleva la combinación de esta salsa con las altas temperaturas.

Para añadir un poco más de variedad gastronómica, hemos hecho un pequeño repertorio de salsas que se preparan sin mayonesa y que puedes usar en tus bocadillos y ensaladas, así como en platos de verduras, pasta, carnes o pescados. Si no la vas a consumir en el momento y te la vas a llevar de paseo por ahí, aunque no lleve mayonesa, procura hacer uso de una neverita para conservar tu comida en perfecto estado.

Cacahuete y lima

Esta receta, que pertenece al libro Sal, grasa, ácido, calor de Samin Nosrat, es muy sencilla: en una batidora o robot de cocina tritura 30 ml de zumo de limón o de lima, una cucharadita de salsa de pescado, una de vinagre de arroz, una de salsa de soja, una de jengibre fresco rallado, 40 g de mantequilla de cacahuete, medio diente de ajo, dos cucharadas de aceite de oliva suave o de girasol y, si quieres que pique, un trocito de jalapeño o de guindilla fresca. Una vez tengas una pasta, añade poco a poco tanta agua fría como sea necesario para lograr la consistencia deseada –más espesa para sándwiches y más ligera para ensaladas–.

Aguacate, limón y cilantro

Es pariente cercana del guacamole, pero más ligera y de textura más lisa. Para prepararla tienes que triturar con una batidora o robot de cocina un aguacate, un puñado generoso de cilantro –si no te gusta, puedes reemplazarlo por albahaca–, el zumo y la ralladura de medio limón o de una lima, una cucharada de aceite de oliva, pimienta negra y sal al gusto. Para rebajar la acidez, si es que no te gusta, añade una cucharadita de miel. Va bien en sándwiches de jamón y queso, de pollo, de atún… con todos, vaya.También la puedes usar en tostadas

También la puedes usar en tostadas

Hummus

El hummus no solo sirve como entrante o como plato principal, también puedes pensar en él como salsa para un sándwich o bocadillo ya que es untuoso y aporta humedad. Tira de la receta clásica o añádele otros ingredientes para hacer, por ejemplo, hummus de remolacha, de zanahoria o uno verde con hierbas frescas como albahaca, perejil o cilantro, o cambia la legumbre y hazlo de judías blancas. Tiene la gran ventaja de ser saciante, así que funciona como salsa y como protagonista de un sándwich a la vez, solo tienes que añadirle unas verduras frescas, asadas o en conserva y tira que te va.

Mostaza, miel y miso

¿Ya viejunea un poco la combinación de mostaza y miel? Puede ser, pero es ultra fácil prepararla, le damos una pequeña vuelta con el miso y queda de maravilla en muchos bocatas, así que no nos pondremos pejigueros. Mezcla muy bien una cucharada de mostaza de Dijon con dos de aceite de oliva, una de vinagre de manzana o de zumo de limón, una de miel, una de miso y abundante pimienta negra. También puedes añadir un trocito de jengibre rallado para darle un poco de frescura. Queda muy bien en ensaladas verdes y en bocadillos de jamón cocido y un queso del estilo del gouda, el edam o el emmental, con pollo, con carnes frías como el rosbif o en los que lleven alguna fruta de verano como melocotón o nectarina.Salsa por partida doble: mostaza y miel + hummus

Salsa por partida doble: mostaza y miel + hummus

Alioli de avellana

Esta receta se la debemos a Molly Baz, quien la publicó en su libro Más es más. Es un alioli muy poco ortodoxo, pero comprendemos que el nombre viene por el método con el que se prepara. Se hace así: tritura 60 g de avellanas tostadas y medio diente de ajo en una batidora o robot de cocina. Añade 80 ml de aceite de oliva, 30 ml de agua, una cucharada de vinagre de Jerez y sal al gusto, y bate durante un minuto a máxima potencia. Si sigue espeso, Baz aconseja añadir unas cuantas cucharadas de agua poco a poco hasta lograr una consistencia similar a la mayonesa.

Ranchera

La ranchera original se prepara con nata y mayonesa, pero esta versión se hace con anacardos y queda igualmente cremosa. Para ello pon en una batidora 80 g de anacardos crudos, 50 ml de agua, una cucharada de zumo de limón, una cucharadita de miso o de levadura nutricional y media cucharadita de ajo en polvo, y tritura todo muy bien hasta tener una pasta lisa y homogénea. Añade tanta cantidad como te guste de eneldo y perejil –frescos o secos, depende de lo que tengas a mano– y tritura apenas para que se integren a la salsa. Puedes usarla en ensaladas de patata o legumbre y en cualquier bocadillo, aunque queda especialmente bien con uno de vegetales asados o a la plancha.Ensalada completa para hacer en un plis

Ensalada completa para hacer en un plis

Pestos y gremolatas

Ya todos tenemos en mente el pesto clásico, perfecto para preparar en verano por la abundancia de albahaca fresca –si necesitas una solución rápida, también puedes tirar de uno envasado–, pero hay muchas más posibilidades partiendo de esta receta clásica italiana. Algunos ejemplos: un pesto de limón que se prepara con la fruta entera y sin hierbas, uno al estilo tailandés que lleva cilantro y cacahuetes, uno rojo de tomates secos y anacardos y otro en el que puedes combinar la albahaca con menta o las aromáticas que más te hagan tilín.

Manteniéndonos en el mundo de las salsas italianas también tenemos a la gremolata, una salsa verde que se suele servir con el ossobuco alla milanese y que combina perejil picado con ajo y ralladura de limón. Para hacerla más untuosa y poder usarla en un bocadillo, basta con añadirle un poco de aceite de oliva o algún fruto seco, como se muestra en esta gremolata de pistacho.

Tahini, limón y ajo

El tahini puede ser una buena base cremosa de una salsa para sandwiches y ensaladas. Mezcla bien 60 g con tres cucharadas de zumo de limón, una de aceite de oliva y una de agua fría. Añade medio o un diente de ajo rallado y sal (también puedes usar salsa de soja). Si queda demasiado densa, añade más agua y mezcla. Para darle un punto picante añade sriracha, cayena o cualquier otra especia o salsa que tengas a mano que pique. Es perfecta para ensaladas con pepino, con pollo o con arroz –en ese caso puedes hacerla más ligera–, o para sándwiches vegetales o con carne como el bánh mì.

Avocado bowl with couscous, vegetables and tahini lemon dressing

Avocado bowl with couscous, vegetables and tahini lemon dressing

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