La clínica que se ha vuelto tendencia se llama New Eyes Paris, hace ese procedimiento solo los miércoles y cobra 7.000 euros por convertir unos ojos marrones en verde pistacho, azul Riviera o dorado miel. Una crónica publicada por The New York Times siguió una jornada completa de cirugías en el lugar y contó cómo funciona esta controvertida técnica llamada queratopigmentación.
El nombre técnico es queratopigmentación anular asistida por láser de femtosegundo, FLAAK por su sigla en inglés y en su aplicación no se toca el iris, sino que se lo tapa. Un láser abre un túnel circular dentro de la córnea y por esa incisión se inyecta un pigmento a base de minerales que funciona, en los hechos, como un lente de contacto incorporado al ojo, según explicó a los pacientes el oftalmólogo francés Francis Ferrari, de 67 años, que inventó la técnica hace poco más de una década, pero que desde hace dos años no lo hace más y no ha explicado por qué. Él se dedica a supervisar los procedimientos y dar indicaciones a su equipo.
La operación lleva unos 45 minutos y se puede elegir entre intensidad suave, media y fuerte para el color que se va a colocar. La recuperación dura un día, según el médico. Como la córnea nunca cicatriza del todo, quien no quede conforme puede quitarse alrededor del 80% del pigmento, aunque el propio Ferrari desaconseja hacerlo.
La queratopigmentación nació como una técnica para tratar afecciones como la aniridia, que es la falta total o parcial de iris y vuelve al ojo demasiado sensible a la luz o a traumatismos oculares. Pero Ferrari dio un paso más y probó esta variante estética, que le dio fama y algunos cuestionamientos también.
Por qué el procedimiento divide a la oftalmología
Manipular la córnea abre la puerta a un abanico largo de complicaciones, informa el artículo del New York TImes y ahí está el nudo de la discusión. La queratopigmentación cosmética no está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), y la Academia Estadounidense de Oftalmología emitió dos advertencias en contra de someterse a ella ante el riesgo de tener cicatrices en la córnea, infecciones y problemas graves de visión, con riesgo de ceguera incluido.
Amita Vadada, oftalmóloga y vocera clínica de esa academia, dijo al Times que no existen datos de largo plazo ni sobre el procedimiento ni sobre los pigmentos que se utilizan, y que inyectar sustancias extrañas en las capas de la córnea puede desencadenar inflamación. “El ojo es un órgano muy sensible desde el punto de vista inmunológico”, afirmó. A diferencia de lo que ocurre en otras partes del cuerpo, agregó, incluso una inflamación leve puede dejar cicatrices permanentes, sensibilidad a la luz y dolor.
La defensa del médico que la inventó
Ferrari sostiene que la FLAAK no es más peligrosa que una cirugía LASIK y que implica menos riesgos que el uso de lentes de contacto, que son propensos a provocar infecciones y úlceras corneales. También la considera más segura que la despigmentación con láser y que el implante de iris, la alternativa conocida por su nombre comercial BrightOcular, que se trata de colocar silicona de color en el ojo y que es objeto de varias demandas judiciales.
Su argumento de fondo, sin embargo, no es técnico y reconoce que “hay un sufrimiento real” y que sería mejor aceptar el color natural de los ojos, pero hay pacientes que simplemente no pueden.
Un negocio que ya es global
El procedimiento se expandió rápido. Médicos formados por Ferrari operan en Nueva York, Miami y Los Ángeles, y solo en París funcionan seis clínicas rivales, razón por la cual New Eyes reserva la FLAAK para un día a la semana. “Hay dinero en esto”, reconoció Ferrari al Times, que también consigna que patentar un procedimiento médico es casi imposible: hasta el bisturí que él mismo diseñó fue copiado.
Hay además un congreso dedicado exclusivamente a la técnica. El Kolor Congress reunió en mayo pasado a 300 oftalmólogos de todo el mundo en Niza, con demostraciones en vivo y muestrarios de pigmentos nuevos.
La vía de entrada, como no podía ser de otra manera, son las redes sociales. La mayoría de los pacientes se enteró de la queratopigmentación por Instagram y manda un mensaje directo a la clínica porque quiere tener ojos claros, generalmente.




