El primero en salir del avión fue el capitán del equipo y mejor futbolista del certamen Rodri Hernández, con el trofeo dorado de la Copa del Mundo en la mano.
Detrás de él y del seleccionador Luis de la Fuente, descendieron los restantes jugadores, entre ellos la estrella Lamine Yamal y el goleador de la final, Ferran Torres, para subirse a unos autobuses con carteles en sus laterales que leían “Enhorabuena campeones”.
Tras ser recibidos por el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela y por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa, iniciarán un desfile por las calles de Madrid a bordo de un autobús de dos pisos.
Recorrerán grandes avenidas de la capital española hasta llegar a la plaza de Cibeles, sede del ayuntamiento de Madrid, donde tendrá lugar una ceremonia de homenaje en un ambiente que se anuncia electrizante.
Se espera que alrededor de un millón de personas inunden las calles para ver a sus ídolos, según estimó el delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martín, quien precisó que más de 2 mi policías y 400 agentes de la Guardia Civil estarán a cargo de la seguridad.
Fiel a su estilo
Con la presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, abucheado cuando saltó al césped acompañado por el patrón de la FIFA, Gianni Infantino, para la ceremonia de premiación, la Roja derrotó a Argentina con un solitario gol de Torres en el minuto 106.
La Roja se mantuvo fiel a su estilo, marcando la superioridad desde la posesión de la pelota y con una defensa de hierro que no permitió a Argentina un disparo a puerta hasta que la campeona de América ya estaba por detrás en el marcador.
La superioridad de la Roja en el torneo quedó reflejada en los premios: el capitán Rodri Hernández fue designado el mejor futbolista de la competición; el defensa Pau Cubarsí (19 años) el premio al mejor joven y el portero Unai Simón el Guante de Oro, al recibir un solo gol en todo el certamen (en cuartos frente a Bélgica).




