Tiene piel, huesos, cerebro, conexiones arteriales, venosas y hasta tumores. Sí, es un “bebé” de piel de silicona, que incluso puede sangrar, y se convirtió en la herramienta clave para la doctora Giselle Coelho, con la que ha salvado a cientos de niños con hidrocefalia y encefalopatías en la región del Amazonas en Brasil.
A simple vista y al verlo en una pantalla, acostado en una cama de cirugía, es tan real que cualquiera piensa que están operando a un recién nacido o un bebé de meses.
Tiene piel, huesos, cerebro, conexiones arteriales, venosas y hasta tumores. Sí, es un “bebé” de piel de silicona, que incluso puede sangrar, y se convirtió en la herramienta clave para la doctora Giselle Coelho, con la que ha salvado a cientos de niños con hidrocefalia y encefalopatías en la región del Amazonas en Brasil.
A simple vista y al verlo en una pantalla, acostado en una cama de cirugía, es tan real que cualquiera piensa que están operando a un recién nacido o un bebé de meses.
En el evento educativo Medtronic Mind 360, en Sao Paulo (Brasil),la investigadora de la Clínica Mayo en Florida presentó los distintos avances en esta materia: desde el simulador, pasando por hologramas de inmersión, hasta avatares como parte del sistema Jetson Nano con el uso de la IA.

Operar bebés de forma segura
El simulador de bebé creado y diseñado completamente por Coelho le permitió, no solo avanzar más rápidamente en su aprendizaje, “a la hora de operar a los bebés de forma segura”, sino ofrecer una herramienta de neuroendoscopía pediátrica con la que hoy varios futuros especialistas se entrenan.
“Ofrece la realidad para el entrenamiento y permite reducir la curva de aprendizaje de una forma segura. Para ser capaz de realizar todos los procedimientos, se necesitan unos diez años de formación sólida. Yo pude entrenarme en tres años.
Los datos mostrados por Coelho son contundentes respecto a la necesidad de tratar a los bebés con hidrocefalia, una patología cerebral que puede causar daños irreversibles por la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en las cavidades del cerebro.

Cada año se registran alrededor de 500.000 bebés con hidrocefalia en el mundo, una condición que, sin tratamiento oportuno, puede causar daño cerebral irreversible o la muerte.
Datos de la OMS indican que aproximadamente uno de cada mil bebés nace con hidrocefalia en el mundo, por eso Coelho diseñó este simulador hiperrealista, que permite recrear en un entorno seguro la complejidad de una cirugía en pacientes de pocos meses de vida.
“El futuro de la neurocirugía en bebés es realmente fundamental. Si tenemos 500.000 bebés con hidrocefalia, necesitamos mejorar la atención médica y también la formación de los neurocirujanos para realizar el mejor procedimiento para cada paciente”, señaló la también directora científica de la startup brasileña EDUCSIM.
La razón de enfocarse en la región de Amazonas en Brasil se debe a la falta de acceso y dificultades, por parte de los pobladores, a los servicios de salud, y en donde han logrado operar con un 92 % de éxito a 135 bebés que hoy gozan de buenas condiciones y superaron la hidrocefalia.

“Elegimos la región amazónica porque es un área desatendida, con recursos escasos, así que la población necesita recibir mejoras en la atención médica y también en la educación médica. Tenemos hidrocefalia posinfecciosa, hidrocefalia por tumores, hidrocefalia asociada a malformaciones cráneo-faciales. Podemos aplicar este procedimiento a cualquier tipo, digamos así, a cualquier tipo de hidrocefalia. Una tasa de éxito del 92 % en nuestra población en Brasil es realmente alta”, destacó.
La inmersión con holograma y avatar
Otro de los desarrollos y avances tecnológicos en los que la neurocirujana es pionera, para realizar intervenciones en los pequeños de manera segura, es la combinación de simuladores hiperrealistas, visores de realidad mixta y conexiones remotas con centros de referencia internacional. Todo con el aprovechamiento de la IA en hologramas y avatares que serán un referente en el futuro médico.
En la Amazonía brasileña se aplica el laboratorio vivo de este modelo. Debido a las enormes distancias, el bebé simulador y la tecnología inmersiva permiten que equipos locales se entrenen en procedimientos complejos sin tener que salir de su territorio con la guía y acompañamiento de expertos conectados desde Boston, EE. UU.

Bajo la tutoría de su mentor, el doctor Benjamin Warf, de la Universidad de Harvard, Coelho diseñó un avatar y holograma que, con la captura de movimiento y el entrenamiento de modelos de lenguaje con más de 150 preguntas y respuestas específicas, los estudiantes pueden entrenarse y también ver en holograma a Warf, mientras que recorre la sala de cirugía.
“Así que la idea fue capturar sus movimientos y crear su avatar de forma muy fiel, capturando bien cada gesto. El avatar también está equipado con inteligencia artificial y machine learning y, hoy en día, puede hablar en portugués y en inglés”, aseguró.
A través del proyecto NeuroKids, del cual Coelho es mentora, se ha logrado que este tipo de avances en neurocirugía pediátrica llegue a más lugares y el objetivo de la investigadora es que se consolide en los próximos años.

Una vida, una futura médica
Fruto de la aplicación de estas tecnologías usadas por la neuróloga, una de las historias que más le impactó y contó a SEMANA fue el caso de una niña de 10 años, de la región amazónica del país, quien fue diagnosticada con encefalopatía frontonasal.
Ante el cuadro delicado que comprometía su nariz y cerebro, Coelho y su equipo lograron practicar y ensayar la operación que cambiaría la vida de la pequeña, con simuladores en 3D y avatares.
“Ella se sentía muy mal por ver su cara afectada y también por el bullying que le hacían, y prefería no salir de su casa. Así que su madre viajó por cuatro días desde Amazonas hasta Sao Paulo para realizarle esta operación que fue todo un éxito”, dijo en el encuentro MedTronic.

Tras varias horas de intervención, lograron remover la herniación de tejido cerebral que afectaba su nariz. Meses después, tras la recuperación de la niña, la doctora le quería regalar una peluca para que cubriera su cabeza, a lo que la pequeña le dijo que ya no la necesitaba, pues por el resultado de la cirugía ya no sentía complejos, además de afirmarle a Coelho que en el futuro quiere ser médica como ella.
“Esta niña se inspiró en su enfermedad y en su buen resultado, que se debió básicamente a una buena planificación preoperatoria. Así que se inspiró en su propia historia y ahora ella puede transformar muchas otras vidas e inspirar a otras niñas”, remarcó al asegurar que se necesitan más mujeres en la ciencia.




