Trabajadores del Cementerio General de la zona 3, cuentan que han visto a una mujer con semblante triste pedir que adornen con flores la tumba de la joven enamorada, quien en vida fue la hija del expresidente Miguel García Granados.
Tan grande fue la tristeza de María al sentir el rechazo del escritor cubano, que, según el historiador, se sumergió en un río sin importarle que sus bronquios eran débiles. Ella murió el 10 de mayo de 1868. Sus restos descansan hoy en un mausoleo bañado en un rosado pálido en el Cementerio General.
Tan grande fue la tristeza de María al sentir el rechazo del escritor cubano, que, según el historiador, se sumergió en un río sin importarle que sus bronquios eran débiles. Ella murió el 10 de mayo de 1868. Sus restos descansan hoy en un mausoleo bañado en un rosado pálido en el Cementerio General.
En memoria de la joven, José Martí publicó el poema La Niña de Guatemala.
Anécdotas
Según Ricardo Gómez, uno de los encargados de cuidar el camposanto, los visitantes acuden a la tumba de María, no solo en el Día de los Fieles Difuntos, sino para pedir “que se les cumpla el amor”.
Alrededor del mausoleo de La Niña de Guatemala se han tejido historias y anécdotas. Trabajadores del cementerio, donde se encuentra la tumba que fue construida en 1881, en la administración del general Justo Rufino Barrios, cuentan que han visto a una mujer con semblante triste pedir que adornen con flores la tumba de la joven enamorada.
Francisco Morán, jardinero del lugar, relató que hace unos días una señorita se presentó a su lugar de trabajo. Sin cruzar palabra, lo guio hasta el panteón de María y desapareció.
Poema
La niña de Guatemala
La niña de Guatemala
Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.
…Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
…Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!
…Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!