El plan presentado fue aprobado por el CONAP en mayo de 2026. Su objetivo es establecer una ruta de trabajo para los próximos cinco años, con medidas dirigidas a proteger al jaguar, considerado el felino más grande de América, y conservar los ecosistemas que necesita para sobrevivir.
Según el diagnóstico incluido en la estrategia, el territorio potencialmente adecuado para esta especie en Guatemala se redujo de aproximadamente 105 mil kilómetros cuadrados a 25 mil 308 kilómetros cuadrados. La expansión de la ganadería, los monocultivos, los incendios forestales y la ocupación ilegal de terrenos figuran entre los factores que contribuyen a la fragmentación de los bosques.
La Reserva de la Biosfera Maya, en Petén, es uno de los principales espacios para su conservación. También existen registros del felino en Sierra de las Minas, el Caribe guatemalteco y las Verapaces.
La estrategia contempla cinco paisajes prioritarios de conservación, con acciones diferenciadas para los territorios donde se ha confirmado su presencia, las zonas que requieren evaluaciones y los espacios donde es necesario recuperar condiciones para su supervivencia.
Cuatro líneas para conservar al felino
La primera línea de trabajo contempla fortalecer la vigilancia territorial mediante patrullajes, puestos de control, prevención de incendios y monitoreo con cámaras trampa. También se prevé generar información científica que permita conocer mejor la distribución de las poblaciones.
El segundo componente busca promover prácticas ganaderas, agrícolas y forestales compatibles con la conservación. La intención es reducir los conflictos entre productores y jaguares, especialmente cuando se atribuyen ataques al ganado a este felino y se producen represalias contra los animales silvestres.
La tercera línea se enfoca en combatir la caza y el comercio ilegal de ejemplares y sus partes. Para ello, se plantea capacitar a fiscales, jueces, agentes policiales y personal de control fronterizo, además de fortalecer la coordinación entre instituciones nacionales y países vecinos.
El cuarto componente promueve alternativas económicas para las comunidades cercanas a los bosques, entre ellas el turismo responsable y actividades productivas sostenibles que contribuyan a reducir la presión sobre los ecosistemas.
Coordinación institucional
La implementación involucra al CONAP y organizaciones como Wildlife Conservation Society, Panthera Guatemala, la Fundación Defensores de la Naturaleza, FUNDAECO y WWF, entre otras entidades académicas y ambientales.
La estrategia también busca articular programas existentes de monitoreo, protección forestal y prevención del tráfico ilegal.
El desafío será convertir los objetivos en acciones sostenidas, con financiamiento, vigilancia y participación comunitaria. La conservación del jaguar depende no solo de proteger ejemplares, sino también de mantener conectados los bosques donde habita y garantizar condiciones para su reproducción y desplazamiento.
Con el plan 2026-2031, Guatemala busca establecer una política coordinada para enfrentar las amenazas que afectan a esta especie y preservar los ecosistemas que también sostienen la biodiversidad y los recursos naturales del país.




