La elaboración de medicamentos falsificados en Guatemala y su posterior distribución en países de Centroamérica es una situación que, según Carmen Estela Pérez, presidenta de la Federación de la Industria Farmacéutica de Centroamérica y el Caribe (FIFCCA) y de la Asociación de Industriales Químico Farmacéuticos de El Salvador (INQUIFAR), debe abordarse de forma regional.
Durante una entrevista en Frente a Frente, Pérez también habló del contrabando, las ventas sin autorización y los medicamentos importados. La dirigente sostuvo que los productos que llegan al mercado deben cumplir requisitos sanitarios, tanto si son fabricados dentro de la región como si proceden de otros países.
Falsificación, contrabando y herramientas legales
Pérez afirmó que hay elaboración de medicamentos falsificados en Guatemala que luego se distribuyen hacia otros países de Centroamérica. La presidenta de FIFCCA planteó que este fenómeno requiere una respuesta regional, debido a que los productos pueden circular entre distintos mercados.
La entrevistada mencionó que la Fiscalía presentó, en un congreso, las acciones efectuadas para incautar medicamentos falsificados y procesar a personas que los comercializaban. Aclaró que no conoce los detalles de ese caso, pero consideró que el procedimiento mostró la posibilidad de actuar con las herramientas disponibles.
Según Pérez, no existe un tipo penal específico para la falsificación de medicamentos. Explicó que las autoridades recurren a delitos ya contemplados en el Código Penal, como aquellos relacionados con la venta de productos farmacéuticos en lugares que no cuentan con autorización.
La presidenta de INQUIFAR consideró que la autoridad sanitaria y el Ministerio Público necesitan más instrumentos para investigar la producción, distribución y comercialización de medicamentos falsificados. No detalló cuáles reformas legales deberían adoptarse.

Pérez también se refirió al contrabando de medicamentos. Señaló que es difícil conocer su magnitud porque los productos que ingresan por vías irregulares no pasan necesariamente por aduanas ni dejan registros que permitan establecer su origen o cantidad.
“Es difícil medirlo”, afirmó. La dirigente explicó que pueden existir estimaciones, pero no presentó datos sobre el volumen de medicamentos que entran o se venden fuera de los mecanismos formales de importación y distribución.
Empaques, presentación y puntos de venta
La entrevistada recomendó a los consumidores revisar la presentación habitual de los medicamentos que utilizan. Indicó que cambios en el color de una tableta, una cápsula o un envoltorio pueden llevar a comprobar el origen del producto, especialmente si fue adquirido fuera de establecimientos autorizados.
“Si cambia ese color, dude”, expresó Pérez. La presidenta de INQUIFAR explicó que los laboratorios regulados no pueden modificar por decisión propia el empaque primario de un medicamento, que es el material que está en contacto directo con tabletas, cápsulas u otras presentaciones.
Como ejemplo, mencionó los blísteres elaborados con plástico y aluminio. Si un fabricante quiere sustituir ese material por otra presentación, debe solicitar una autorización sanitaria, que evalúa si el cambio conserva la estabilidad del producto.
Pérez explicó que la estabilidad se relaciona con la capacidad del medicamento para mantener su potencia y sus condiciones durante el tiempo previsto para su uso. Por ello, afirmó que una modificación en el empaque debe ser evaluada antes de aplicarse.

Entre las características que pueden generar dudas, la dirigente mencionó envoltorios con sellos deficientes, letras desplazadas, información incompleta o diferencias frente a la presentación que el consumidor compra habitualmente.
Pérez pidió adquirir medicamentos en farmacias y otros establecimientos habilitados. Señaló que algunos supermercados, tiendas de conveniencia y comercios pueden venderlos, siempre que cuenten con los permisos requeridos por la autoridad sanitaria.




