El fenómeno climático de El Niño continuará fortaleciéndose durante los últimos meses de 2026 y podría alcanzar su punto máximo en diciembre, según las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El calentamiento del océano Pacífico podría modificar los patrones de lluvia y elevar las temperaturas en diferentes regiones, además de incrementar el riesgo de sequías e inundaciones.
La actualización difundida por el organismo internacional el 8 de octubre señala que las temperaturas de la superficie del Pacífico ecuatorial podrían alcanzar niveles extraordinarios durante el trimestre de octubre a diciembre. Los pronósticos apuntan a que el evento podría convertirse en uno de los más intensos desde que existen registros modernos.
De acuerdo con la OMM, existe una probabilidad cercana al 100% de que las condiciones de El Niño persistan hasta febrero de 2027. Sin embargo, sus efectos no serán iguales en todos los países, ya que dependen de las condiciones regionales y de la época del año.
La secretaria general de la organización, Celeste Saulo, explicó que el fenómeno no genera calor nuevo en el planeta, sino que libera parte del calor almacenado en el océano. Esta interacción entre el mar y la atmósfera puede influir en las temperaturas globales y modificar la distribución de las precipitaciones.
Posibles efectos en Guatemala
En Guatemala, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) confirmó el establecimiento de la fase de El Niño durante octubre. Las proyecciones indican que podría mantenerse durante los primeros meses de 2027.
Para octubre, el instituto prevé diferencias importantes en las precipitaciones según la región. Aunque algunas zonas podrían registrar lluvias considerables, también existe la posibilidad de déficits de lluvia en distintas partes del territorio nacional.
Esta variabilidad implica que pueden presentarse períodos secos y temperaturas elevadas, incluso cuando otras áreas experimenten precipitaciones intensas. Por ello, el seguimiento de los pronósticos resulta importante para anticipar posibles efectos en los cultivos, las fuentes de agua y las actividades productivas.
Las comunidades agrícolas, especialmente aquellas que dependen de las lluvias para sus cosechas, podrían enfrentar mayores dificultades si se prolongan las condiciones secas. La disponibilidad de agua también requiere atención ante el incremento de las temperaturas y la evaporación.
Recomendaciones ante el fenómeno
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) recomienda utilizar responsablemente el agua, mantenerse hidratado, evitar las quemas y prevenir acciones que puedan provocar incendios.
Las autoridades también instan a consultar los boletines oficiales y atender las recomendaciones de protección civil. El monitoreo meteorológico permitirá evaluar la evolución de El Niño y tomar medidas de prevención ante los cambios que puedan registrarse durante los próximos meses.




