Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han sido desplazados a varios aeropuertos importantes de Estados Unidos esta semana para apoyar las operaciones de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
Esta entidad enfrenta serias carencias de personal tras semanas de un cierre parcial del gobierno federal.
Presencia confirmada: estos son los aeropuertos donde ya operan agentes del ICE
La medida, anunciada por la Casa Blanca, ha alterado la experiencia de viaje y generados cuestionamientos sobre el papel de agentes no especializados en seguridad aeroportuaria, como se indica en me dios como el Washington Post.
Los agentes de ICE ya se han visto en aeropuertos estratégicos como el Hartsfield‑Jackson de Atlanta, uno de los hubs más transitados del mundo, donde apoyan el control de multitudes ante largas filas de seguridad.
En el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en Nueva York, los agentes han sido fotografiados en zonas de control, generando atención mediática por su visibilidad en un punto crítico de entrada al país.
También se han identificado operativos en el Aeropuerto de Nueva Orleans (Louis Armstrong International) y en Phoenix Sky Harbor, donde la escasez de personal de la TSA ha causado retrasos significativos.
Informes adicionales mencionan que la presencia federal se extiende a otras terminales importantes, incluyendo Chicago, Houston, Filadelfia y LaGuardia, entre otros.
El rol del ICE en aeropuertos y la creciente inquietud entre los viajeros
Según explican las autoridades, los agentes de ICE no están realizando funciones técnicas de seguridad como operar rayos X o revisar equipaje, ya que no cuentan con la formación específica de la TSA.
En cambio, su labor se centra en el control de multitudes y la supervisión de zonas de salida y acceso a los filtros de seguridad, liberando así a algunos agentes de la TSA para tareas esenciales.
Aunque esta estrategia busca minimizar el impacto de la escasez de personal, las filas de pasajeros continúan siendo largas en varios aeropuertos, lo que indica que el despliegue no ha sido suficiente para restaurar la eficiencia normal.
La presencia de ICE ha tenido efectos mixtos entre los pasajeros.
Muchos enfrentan retrasos prolongados y expresan frustración, especialmente en Atlanta y Nueva York, donde las colas para pasar seguridad se extienden por horas.
Además, algunos viajeros y legisladores manifiestan inquietud al ver agentes federales con chalecos marcados con ICE en zonas de pre‑control, aunque las autoridades aseguran que no realizarán controles migratorios.

Expertos y sindicatos también han advertido que los agentes de ICE no tienen entrenamiento especializado en detección de amenazas aéreas, por lo que su presencia no sustituye la función de la TSA, como se indica en The Guardian.
La razón detrás de este despliegue es la escasez de personal de la TSA, que ha dejado a miles de agentes sin recibir sueldo y ha provocado ausentismo masivo.
En respuesta, la administración federal ha ordenado que unidades de ICE, cuyo financiamiento continúa activo, sean empleadas temporalmente para aliviar la crisis en los grandes aeropuertos.
El efecto inmediato ha sido notorio en aeropuertos con mayor tráfico, generando retrasos, cancelaciones y quejas de pasajeros.
Al mismo tiempo, se ha revivido el debate sobre la seguridad aeroportuaria y el uso de recursos federales en momentos de tensiones políticas y presupuestarias.




