miércoles, junio 19, 2024

¡Dios salve al rey! La histórica coronación de Carlos III en Londres

Por primera vez en siete décadas, un nuevo monarca británico ha sido coronado formalmente.

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Las trompetas sonaron dentro de la abadía medieval y la congregación proclamó “Dios salve al rey Carlos” cuando comenzó la ceremonia frente a más de 2.000 invitados, incluidos líderes mundiales, aristócratas y celebridades. Afuera, miles de militares, decenas de miles de espectadores y algunos manifestantes convergieron a lo largo de una ruta que el rey recorrió desde el Palacio de Buckingham en un carruaje tirado por caballos con adornos dorados.

En la suntuosa Abadía de Westminster, en el centro de Londres, el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra, colocó sobre la cabeza del monarca, de 74 años, la corona de San Eduardo. No se había utilizado desde la coronación en 1953 de su madre, fallecida en septiembre.La multitud reunida en las calles de Londres, pese a la lluvia, estalló en gritos de júbilo. La reina Camila fue coronada inmediatamente después. Sentados en primera fila, los herederos de la corona, Guillermo y Catalina, de 40 y 41 años, siguieron la ceremonia religiosa, puntuada por cánticos corales, sermones y lecturas del evangelio, concebida según un fastuoso ritual prácticamente inmutable desde hace mil años.

El rey Carlos III
El rey Carlos III sentado mientras es coronado con la corona de San Eduardo por el arzobispo de Canterbury, el reverendo Justin Welby, durante la ceremonia de coronación en la Abadía de Westminster en Londres. Foto La Hora/AP

AFP/AP

La iglesia bullía de emoción y estaba llena de flores fragantes y coloridos sombreros cuando los invitados comenzaron a llegar. Entre ellos estaba la primera dama de Estados Unidos Jill Biden, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro australiano Anthony Albanese, el líder canadiense Justin Trudeau, ocho primeros ministros británicos actuales y anteriores, así como Judi Dench, Emma Thompson y Lionel Richie.

El príncipe Enrique, hijo menor de Carlos que mantiene tensas relaciones con la familia real, se sentó discretamente junto a sus primos en la tercera fila, sin su esposa Meghan Markle, que se quedó en California con sus dos hijos.

«¡Que Dios salve al rey Carlos!», gritaron los asistentes dando inicio a la ceremonia con este reconocimiento, acompañado de una fanfarria de trompetas, después de que Carlos III y Camila, de 75 años, entraran vestidos con capas ceremoniales tras una breve procesión en carroza desde el Palacio de Buckingham.

Con la mano sobre la Biblia, el rey prestó juramento. Después, en la parte considerada más sagrada de la ceremonia, el arzobispo Welby ungió las manos, el pecho y la cabeza del monarca, oculto de la vista por una pantalla.

Sustituyendo el tradicional homenaje de los aristócratas, el religioso invitó entonces a todas las personas, desde donde estuviesen viendo o escuchando la coronación, a jurar lealtad al nuevo rey, una primicia histórica que busca la democratización de la ceremonia, pero que provocó fuertes críticas de los antimonárquicos.

Britain's Queen Camilla
Reina Camilla. Foto La Hora/AFP

Manifestantes detenidos

Miles de admiradores se agolparon a lo largo del recorrido de la carroza real, para saludar a los monarcas. «Estamos muy orgullosos de ser británicos», dijo a la AFP Phyllis Taylor, de 60 años, que viajó a Londres desde Escocia con su marido para «esta ocasión tan especial».En su camino sin embargo, la pareja real también pasó ante las pancartas amarillas del grupo antimonárquico Republic, en que se leía «No es mi rey». Un grupo de estos activistas fue detenido cuando se preparaba para protestar.

«Detuvieron a seis de nuestros organizadores y confiscaron cientos de pancartas, no nos dicen por qué los arrestaron ni dónde los tienen», dijo a la AFP uno de los manifestantes.

Una veintena de miembros del grupo ecologista «Just Stop Oil», que en pasadas protestas han bloqueado carreteras pegándose al asfalto, fueron asimismo detenidos. La policía, que desplegó a 11.500 agentes para la ocasión, anunció que no toleraría ningún disturbio.

«Ningún activista de Just Stop Oil detenido entre la multitud tenía pegamento, pintura o algún plan para perturbar la coronación», afirmó el grupo en Twitter.

«Las nuevas leyes policiales significan que ahora vivimos en una pesadilla distópica: esta vergonzosa extralimitación es lo que cabría esperar en Pyongyang, Corea del Norte, no en Westminster», agregó en referencia a una nueva ley aprobada urgentemente que da mayores poderes para frenar las manifestaciones. Oenegés como Human Rights Watch también condenaron el bloqueo de «protestas pacíficas».

Joya y ropaje de lujo JOYAS Y ROPAJES DE ORO

Aunque el rey quiso una ceremonia más moderna y sencilla que la de su madre, en un contexto de grave crisis por el disparado coste de la vida, se utilizan tres coronas engarzadas de diamantes: una para Camila y dos para Carlos III, ya que la de San Eduardo solo se lleva en el momento preciso de la coronación.

También varios ropajes antiguos bordados con oro que el rey fue vistiendo progresivamente durante la ceremonia, tres cetros, una espada cubierta de piedras preciosas y un par de espuelas de oro. Siguiendo las convicciones ecologistas del monarca, el óleo utilizado en la unción fue vegano, aunque consagrado como exige la tradición en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, donde los cristianos creen que fue enterrado Jesús.

Tras la ceremonia, los monarcas, acompañados por miles de militares y miembros de la realeza, emprendieron una nueva procesión hacia el Palacio de Buckingham, donde junto a su familia saludarán a la multitud desde el balcón.

No se prevé que el príncipe Enrique aparezca con ellos, salvo que haya un gesto de reconciliación entre la familia y el hijo de Carlos III, que lanzó duras críticas contra la monarquía, especialmente contra la reina Camila y su hermano Guillermo.
Con motivo de la coronación del rey Carlos III, se dispararon salvas de artillería desde 13 puntos del Reino Unido, entre ellos Edimburgo, Cardiff y Belfast, así como desde buques de la Marina Real.

La mayor salva, de 62 cañonazos, se disparó desde la Torre de Londres. En Horse Guards Parade se disparó una salva de seis cañonazos y en el resto de lugares 21 salvas.

Las campanas de la abadía de Westminster repicaron para celebrar el momento histórico.

Luego de la coronación del rey, la reina Camila también tuvo su propia ceremonia, aunque es ligeramente diferente.

Al igual que su marido, el arzobispo de Canterbury la ungió con óleo santo, pero sin pantalla, lo que demuestra la diferente naturaleza de la unción de una consorte en comparación con una soberana reinante.

A continuación le entregó el anillo de consorte, que simboliza la promesa y el compromiso, “casándola” con el rey y a ambos con Dios y su pueblo.

Fue coronada con la corona de la reina María, la primera vez en la historia reciente que no se hace una corona nueva específicamente para esta ocasión, y se le entregan el cetro y la vara.

Por último, Camila fue entronizada. Una composición original de Andrew Lloyd Webber puso música a versos del Salmo 98.

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