Una de las preocupaciones más alarmantes para los padres de familia es cuando sus hijos tienen problemas de digestión que normalmente se manifiestan con el estreñimiento, una afección en la que los pacientes pueden llegar a tener menos de tres evacuaciones a la semana, según datos del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK, por sus siglas en inglés).
 

De hecho una de las primeras señales de alarma es cuando los niños advierten que tienen problemas para defecar, que se siente incompleta o que el momento se vuelve doloroso debido a la presencia de heces duras, secas o grumosas.

Ayuda a que tu hijo no sienta dolor a causa del estreñimiento.
Consejos para padres.Ayuda a que tu hijo no sienta dolor a causa del estreñimiento. Créditos: Pexels

Afortunadamente el estreñimiento se puede tratar desde casa con ciertos cuidados que son claves para una buena salud digestiva; a pesar de ello, se recomienda consultar a un experto de la salud cuando la afección no mejora a pesar del autocuidado, si a la hora de la expulsión hay sangre y dolor recurrente en el abdomen.

En el caso de los pacientes diagnosticados con estreñimiento, ya sean niños o adultos, lo recomendable es mejorar la nutrición mediante una dieta saludable y rica en fibra, aunque para notar los resultados es necesario que un médico dicte las cantidades necesarias según las necesidades de la persona y siempre recordar que se debe “agregar poco a poco fibra a la dieta para que el cuerpo se acostumbre al cambio”.

Los niños también tienen que evitar el consumo de ciertos alimentos. (Foto: Pexels)

Esto debes hacer para aliviar el estreñimiento de tu hijo

Si tienes un hijo en casa que la está pasando mal con su digestión, los expertos recomiendan iniciar cambiando su dieta para que el organismo pueda funcionar de mejor manera y que evacuar no sea un problema, ya que incluso al cuidar lo que se come, se ayuda a que el cuerpo produzca heces más suaves y fáciles de expulsar.

La primera de las claves es agregar alimentos ricos en fibra como las plantas de hoja verde (lechuga, acelgas y espinacas), además de otras verduras como los espárragos, la calabaza o el brócoli. De acuerdo con los datos médicos, la cantidad de fibra que los pequeños deben de recibir depende de la edad y el sexo, aunque lo ideal es que obtengan de 14 a 31 gramos al día; mientras que en el caso de los bebés, “no hay pautas sobre la fibra disponibles para bebés menores de 1 año de edad”.

Otras opciones para agregar a la dieta ricas en fibra son los granos integrales, legumbres, nueces, como almendras, maní y pacanas, así como frutas y verduras. Tras implementar estos y otros alimentos, es fundamental que los padres comiencen a procurar una correcta hidratación, por lo que beber abundante agua siempre debe acompañar una alta ingesta de fibra.

“Los niños deben beber mucha agua y otros líquidos, tales como jugos de frutas y verduras endulzados naturalmente y sopas claras, para ayudar a que la fibra funcione mejor. Este cambio debería lograr que las heces del niño sean más suaves y fáciles de evacuar”, señala el NIDDK. 

Una dieta rica en fibra es clave para una buen digestión. (Foto: Pexels)

Por supuesto, una dieta sana también incluye evitar ciertos alimentos que pueden ocasionar estreñimiento, como es el caso de las papas fritas, comida rápida, alimentos procesados e incluso la carne; por lo que la tercera de las claves para mejorar la digestión de tu hijo está en evitar este tipo de alimentos.

Cabe destacar que el estreñimiento también se puede presentar cuando los niños se encuentran en la etapa del desarrollo y comienzan a utilizar el baño. Es por ello que se recomienda implementar patrones de conducta en los menores. Una forma de iniciar es acostumbrarlos a que después de cada comida vayan al baño y darles recompensas cuando estén aprendiendo a dejar el pañal.

En ese mismo sentido, el sitio especializado Mayo Clinic advierte que evitar situaciones de cambios que le supongan estrés a los niños también se debe considerar al tener estreñimiento, ya que modificaciones en sus rutinas, como es el caso de viajes, salidas, el clima o la presencia del estrés, pueden “afectar la función intestinal” e incluso cuando a penas comienzan a ir a la escuela, se pueden enfrentar a la constipación.

Finalmente, la última de las claves se relaciona con la actividad física, pues se sabe que tiene muchos beneficios y uno de ellos es precisamente fomentar una buena digestión, ya que mantenerse en movimiento y evitar el sedentarismo estimula la función intestinal.

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