Seguramente, todos hemos pensado alguna vez qué pasaría si sufrimos un accidente o una emergencia médica estando completamente solos, sin nadie cerca que pueda echarnos una mano.
Vértigo
Da vértigo solo imaginar una situación así, pero conocer algunas pautas básicas de actuación puede resultar decisivo. Saber qué hacer y, sobre todo, qué no hacer, puede ser decisivo para ganar tiempo hasta que llegue la ayuda.
Mantener la calma
Lo primero a tener en cuenta es que, ante una emergencia, mantener la calma en la medida de lo posible puede ser clave. El miedo y el estrés a menudo dificultan la toma de decisiones justo cuando más se necesita actuar con claridad y rapidez.
Respirar hondo
Respirar hondo unos instantes antes de actuar ayuda a calmar los nervios iniciales y a tomar decisiones con la cabeza más fría. Después, conviene tratar de hacer una revisión rápida de lo que está ocurriendo: ¿cuál es el grado de gravedad del incidente?

Antes de hacer cualquier otra cosa, hay que comprobar que estamos en un lugar seguro y, si existe algún peligro inmediato, alejarnos de él siempre que sea posible. Una vez a salvo, toca valorar rápidamente la situación: ¿hay una hemorragia grave? ¿Cuesta respirar? ¿Hemos perdido el conocimiento en algún momento? Detectar primero aquello que puede poner en riesgo la vida, ayuda a saber qué hacer a continuación.
Pedir ayuda por teléfono
Si la situación parece grave y es posible utilizar el teléfono, hay que pedir ayuda a los servicios de emergencia cuanto antes, indicar con la mayor claridad posible el lugar dónde nos encontramos, explicar brevemente qué ha ocurrido y describir los síntomas o lesiones que se presentan. A partir de ahí, es importante seguir las instrucciones del operador mientras llega la ayuda.
Por SMS
Si no es conveniente hablar por voz, también puede haber otras formas de pedir ayuda desde el teléfono. Dependiendo del país y de los servicios disponibles, es posible contactar con emergencias mediante mensajes de texto u otros sistemas habilitados para ello, algo especialmente útil cuando una lesión o la propia situación impiden mantener una conversación.
Hacerse visible
En caso de estar en una zona remota y aislada, sin posibilidad de comunicarse por vía teléfonica, hay que intentar hacer visible nuestra posición con objetos como silbatos, linternas o una señal grande y claramente reconocible en el suelo, hecha con piedras, ramas u otros materiales.
Hemorragias importantes
En hemorragias importantes, lo prioritario es frenar la pérdida de sangre lo antes posible. Se recomienda aplicar presión directa sobre la herida con un paño limpio o una venda, y en caso de que la lesión se localice en un brazo o una pierna, elevar la extremidad por encima del nivel del corazón contribuye a reducir el sangrado.

Objetos clavados
Si hay un objeto clavado en una herida, no debe intentar extraerse. Podría estar limitando parcialmente la hemorragia y retirarlo puede aumentar el sangrado o provocar nuevas lesiones. Si la herida sangra, se recomienda ejercer presión alrededor del objeto, sin presionarlo directamente, y dejar su extracción en manos de profesionales sanitarios.
Heridas leves
En heridas algo más leves, como pequeños cortes o rozaduras, se recomienda limpiar bien la zona con agua corriente, lavar con jabón, aplicar un antiséptico adecuado como la clorhexidina y cubrirla con un apósito limpio o estéril. Durante los días siguientes conviene vigilar posibles signos de infección y consultar con un médico en caso de empeoramiento.

Amputaciones
Cuando la situación de emergencia tiene que ver con una amputación, controlar la hemorragia es la prioridad. Si el sangrado es potencialmente mortal y no se detiene con presión directa, puede ser necesario utilizar un torniquete. Y si la parte amputada puede recuperarse sin ponerse en peligro, debe envolverse en una gasa o paño limpio ligeramente humedecido, introducirse en una bolsa cerrada y mantenerla fría dentro de otra bolsa o recipiente con hielo y agua, evitando siempre que el tejido entre en contacto directo con el hielo o quede sumergido en agua.
Reacciones alérgicas
¿Qué hay de las reacciones alérgicas? En casos leves, los antihistamínicos pueden ayudar con síntomas como el picor, pero no sustituyen a la adrenalina cuando se produce una anafilaxia. En personas con riesgo conocido de anafilaxia, es importante llevar siempre consigo el autoinyector de adrenalina y, sobre todo, saber utilizarlo.
Atragantamientos
Si se produce un atragantamiento grave estando solo, también es posible aplicar la maniobra de Heimlich sobre uno mismo. Pueden realizarse compresiones abdominales con el puño por encima del ombligo, empujando hacia dentro y hacia arriba. También puede utilizarse el respaldo de una silla para ejercer presión sobre el abdomen hasta intentar liberar la vía respiratoria.

Proceso asmático
Si la dificultad para respirar no viene de un atragantamiento sino de otra causa, como un proceso asmático, usar el inhalador de referencia y respirar lento y profundo puede ayudar a abrir las vías respiratorias.
Recomendación general para situaciones en las que es difícil respirar
Y en cualquier caso, ante una dificultad respiratoria, sentarse erguido o ligeramente inclinado hacia delante puede facilitar la respiración mientras llega la ayuda
¿Infarto?
Un dolor agudo en el pecho merece especial atención, ya que puede ser señal de un infarto. Ante la más mínima sospecha, debe llamarse inmediatamente a emergencias y evitar cualquier esfuerzo mientras llega la ayuda. Si no existe alergia ni una contraindicación conocida, los servicios de emergencia pueden indicar que se mastique una aspirina mientras se espera asistencia.
Esguinces o torceduras
¿Qué hacer después de sufrir un esguince o una torcedura? Conviene proteger la zona y evitar inicialmente los movimientos que provoquen dolor. El frío puede ayudar a aliviar las molestias, mientras que la compresión y la elevación pueden contribuir a controlar la hinchazón. A medida que el dolor lo permita, se recomienda recuperar progresivamente el movimiento y la actividad.
Quemaduras
Ante una quemadura leve, se recomienda enfriar la zona bajo agua corriente fresca o templada durante unos 20 minutos y, después, cubrirla con un apósito limpio que no se adhiera a la piel. No debe aplicarse hielo directamente sobre la quemadura para evitar dañar aún más los tejidos.

Nociones básicas de primeros auxilios
Estar solo ante una emergencia puede cambiarlo todo. Por eso, conocer algunas nociones básicas de primeros auxilios y disponer de un botiquín adecuado puede resultar decisivo mientras llega la ayuda.




