La noticia de su partida se conoció entre la noche del martes y la mañana del miércoles, y rápidamente provocó mensajes de duelo en la comunidad artística y cultural del país. Permuth, nacido en 1939, dedicó más de cuatro décadas a la fotografía, explorando un lenguaje propio que él mismo definió como “revelación simétrica”: un modo de ordenar imágenes y objetos que, al ser confrontados, revelaban sentidos ocultos.
Su trayectoria fue reconocida dentro y fuera de Guatemala. Participó en más de 40 exposiciones, tanto individuales como colectivas, en espacios como el Club Fotográfico de Guatemala, el Instituto Guatemalteco Americano, la Alianza Francesa, la Fundación Paiz, el Museo Ixchel del Traje Indígena y la Galería Sol del Río. También llevó su obra a México, Estados Unidos e Israel, donde el Museo de la Diáspora exhibió parte de su trabajo.
Los reconocimientos acompañaron su camino: más de 200 premios nacionales e internacionales, entre ellos la Orden del Quetzal en grado de Gran Cruz (1993) y la distinción de Ciudadano Notable (1989). En 1992 fue nombrado Embajador Itinerante de Guatemala y recibió homenajes por su papel como reconciliador en el proceso de paz. Su aporte no se limitó al arte: también se convirtió en un puente entre la creación y la vida pública, convencido de que la fotografía podía dialogar con la memoria y la identidad.
En 2003 publicó El árbol del saber, obra que marcó un punto de inflexión en su carrera. Allí acuñó el concepto de “revelación simétrica”, que más tarde se consolidó como eje de su propuesta estética. Dos décadas después, en 2023, presentó junto a su hijo Igal la exposición y el libro El tercer ojo, reafirmando la vigencia de su mirada y la continuidad de su legado en la familia.
La dimensión humana de Permuth también quedó reflejada en los mensajes de despedida. Su hijo Igal compartió en redes sociales una fotografía junto a él con la frase: “Hoy se despidió el papá más lindo del mundo”. El artista Pepo Toledo, el Museo del Holocausto de Guatemala y la Comunidad Judía del país se sumaron a las expresiones de pesar, subrayando la huella que dejó en distintos ámbitos.

Más allá de los premios y las exposiciones, Mario Permuth será recordado por haber dado a la fotografía guatemalteca un lenguaje propio, capaz de dialogar con lo universal sin perder sus raíces. Su obra invita a mirar dos veces, a descubrir en la simetría un mensaje que no se agota en la primera impresión.
Con su partida, Guatemala pierde a un creador que supo transformar la técnica en revelación y la imagen en memoria. Pero su legado permanece: en los libros, en las salas de exposición, en las colecciones privadas y, sobre todo, en la mirada de quienes aprendieron que la fotografía puede ser un espejo que devuelve más de lo que muestra.

Exposición «El tercer ojo» de Igal y Mario Permuth en Guatemala | Enero-Marzo 2023




