Los pasillos comienzan a quedar en silencio. Los libros regresan poco a poco a sus estanterías y los últimos visitantes abandonan el recinto con nuevas historias bajo el brazo. Así concluyó este 19 de julio la vigésima tercera edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), que durante 13 días convirtió a Fórum Majadas en un punto de encuentro para la literatura, el diálogo y la cultura.
Con más de 100 mil visitantes, la edición 2026 reafirmó el lugar de Filgua como uno de los eventos culturales más importantes del país, donde lectores de todas las edades encontraron un espacio para descubrir autores, asistir a conversatorios, participar en talleres y compartir el gusto por la lectura.
Trece días para encontrarse con los libros
Bajo el lema “Vamos por un país de más lectores”, la feria reunió a editoriales nacionales e internacionales, escritores, artistas, docentes, estudiantes y familias en una programación que superó las 660 actividades.
Las jornadas incluyeron presentaciones de libros, conversatorios, talleres, actividades infantiles, encuentros con autores y espacios dedicados al intercambio de ideas, consolidando a Filgua como un escenario donde la literatura dialoga con el arte, la historia y la diversidad cultural.
Uno de los momentos más significativos de esta edición fue el homenaje a la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú Tum, cuyo legado estuvo presente a través de actividades especiales y espacios dedicado a compartir su trayectoria y aporte a la memoria histórica, los derechos humanos y la construcción de la paz.
Asimismo, Alemania participó como país invitado de honor, fortaleciendo el intercambio cultural y acercando al público guatemalteco a nuevas expresiones literarias y artísticas.
Una feria que continúa creciendo
Durante la ceremonia de clausura, el ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, destacó que Filgua representa mucho más que un encuentro editorial, al convertirse en un espacio colectivo que acerca a la población a los libros y al conocimiento.
Vamos a acompañar con mucha fuerza el proceso de crearla, de construirla y de fortalecerla, para que siga creciendo, para que cada vez más y más personas se acerquen a los libros, a la palabra y a las ideas a través de este espacio colectivo tan importante.
El funcionario resaltó la importancia de continuar fortaleciendo iniciativas que promuevan la lectura como una herramienta para el desarrollo cultural y la formación de ciudadanía.
Una experiencia compartida
Durante casi dos semanas, los pasillos de Filgua reunieron a quienes buscaban un libro en particular y también a quienes llegaron simplemente para dejarse sorprender.
Centros educativos recorrieron diariamente los diferentes pabellones; familias participaron en actividades infantiles; jóvenes asistieron a conversatorios con escritores nacionales e internacionales; mientras que cientos de lectores aprovecharon la oportunidad para descubrir nuevas publicaciones y dialogar directamente con autores y editoriales.
La diversidad de actividades permitió que la feria se consolidara como un espacio abierto para públicos de todas las edades, donde la lectura se convirtió en un punto de encuentro entre generaciones.




