Las diferencias culturales de las propinas en el mundo son las reglas no escritas. Antes de viajar conviene conocer las normas locales sobre propinas puesto que en numerosos países se espera que el cliente añada una cantidad adicional por determinados servicios, especialmente en restaurantes y taxis, mientras que en otros destinos esta práctica es poco frecuente e incluso puede interpretarse como una falta de respeto.
Alemania y Austria
Dejar propina es una práctica habitual en Alemania y Austria, especialmente en restaurantes y taxis y, aunque no es obligatoria, suele situarse entre el 5% y el 10% en Alemania y entre el 10% y el 15% en Austria. También es común redondear la cuenta al alza o indicar al camarero el importe total que se desea pagar, una costumbre especialmente extendida cuando el abono se realiza con tarjeta.

Dinamarca, Noruega y Suecia
En los países escandinavos no existe una fuerte tradición de dejar propina puesto que el servicio suele estar incluido en el precio. Aun así, en casos de especial satisfacción, algunos clientes pueden optar por redondear la cuenta o dejar una propina de entre un 5% y un 15% en restaurantes, bares o taxis. En el caso concreto de Dinamarca, ni dar ni recibir propina es una práctica habitual y, en la mayoría de los casos, no se utiliza en absoluto.

En países como Finlandia e Islandia, la propina no es habitual ni necesaria, ya que el precio final incluye el servicio y el personal de hostelería suele contar con salarios adecuados.
En España, en restaurantes y bares es habitual dejar alrededor de un 10% del importe de la cuenta, aunque en muchos casos el servicio ya está incluido y la propina es voluntaria. En los taxis, lo más común es redondear la tarifa final o añadir una pequeña cantidad como gesto de cortesía, sin que sea en ningún caso obligatoria.
En Francia, el servicio está incluido en la cuenta de cafés y restaurantes bajo el concepto de “service compris”, que suele representar alrededor del 15% del total y se reparte entre el personal del establecimiento. Aun así, si el cliente desea recompensar un trato especialmente bueno, es habitual dejar un importe adicional, generalmente de entre el 5% y el 10% del total.
En Italia, el concepto de “coperto” suele estar incluido en la cuenta, pero aun así es habitual dejar una propina adicional en torno al 10% como gesto de agradecimiento. Este importe se suma al servicio ya indicado, se considera bien visto en la hostelería.
En Grecia, la propina no es obligatoria, pero sí habitual en ámbitos como restaurantes, taxis, hoteles o visitas guiadas, especialmente en grupos turísticos. En la restauración, suele oscilar entre el 5% y el 10% del total, aunque es importante comprobar si ya está incluida en la cuenta y, en el caso de los taxis, lo más común es redondear el importe final, una práctica ampliamente aceptada por los conductores.

En los Países Bajos, la cuenta suele incorporar ya un cargo por servicio de alrededor del 15%, por lo que la propina no es obligatoria.
En Hungría, muchos restaurantes incorporan ya un recargo por servicio de entre el 10% y el 15% en la factura y, cuando no es así, es habitual dejar una propina al camarero, ya sea en efectivo o añadiéndola al pago con tarjeta.
En el Reino Unido, la propina suele rondar el 10% en los restaurantes con servicio en mesa y, en muchos casos, aparece ya incluida en la cuenta bajo el concepto “service included”. Cuando no está reflejada, el cliente puede decidir la cantidad que desea dejar e incluso rechazarla si considera que el servicio no ha sido satisfactorio. Por el contrario, un trato especialmente bueno suele recompensarse con una gratificación superior a la habitual.
En Suiza, el servicio está incluido en el precio desde 1974, por lo que no es necesario dejar propina obligatoria. No obstante, el cliente puede ofrecer una gratificación adicional de forma voluntaria, cuyo importe y destinatario quedan a su elección. En la práctica, este gesto se utiliza como agradecimiento hacia un empleado que ha prestado un servicio especialmente atento o de alta calidad, según Gastro Suisse.
En Argentina, lo habitual es dejar en torno a un 10% en restaurantes como muestra de cortesía, mientras que en los taxis es frecuente redondear al alza la tarifa final. En Chile, la propina no es obligatoria, aunque muchos restaurantes incluyen un recargo por servicio de al menos el 10% y, aún así, el cliente puede solicitar que se retire si lo considera oportuno, según Intermundial.

En Brasil, la mayoría de los establecimientos incluye en la factura un recargo por servicio cercano al 10%. Además, en el ámbito turístico es frecuente que los clientes añadan una cantidad extra cuando han recibido una atención especialmente buena.
En México, la propina se considera una práctica habitual y socialmente esperada, hasta el punto de que no dejarla puede percibirse como una falta de cortesía. Lo normal es situarla entre el 10% y el 15% del total, mientras que solo un servicio claramente deficiente podría justificar su ausencia.
En Canadá, la propina es prácticamente una norma social, especialmente en restaurantes, donde se espera dejar alrededor de un 15% del total de la cuenta, preferiblemente en efectivo cuando sea posible.
En Estados Unidos, la propina es una práctica generalizada, ya que el servicio rara vez está incluido en la cuenta y constituye una parte fundamental del salario del personal de hostelería. En restaurantes y bares, lo habitual es dejar entre un 15% y un 20% del total y en taxis, entre un 10% y un 15%. En el ámbito hotelero, es habitual dar una gratificación de unos 5 dólares a los botones por el transporte del equipaje y entre 1 y 2 dólares a los aparcacoches como muestra de agradecimiento por el servicio prestado.
En China no son habituales salvo en Hong Kong y Macao, mientras que en otros países como Japón pueden incluso resultar inapropiadas. En contraste, en Filipinas e Indonesia suelen estar ya incluidas en la cuenta, aunque es común añadir un extra en zonas turísticas y en India y Tailandia, en cambio, la propina está extendida y se espera en muchos servicios, especialmente en hostelería y transporte, con importes generalmente modestos.
En países como Marruecos y Egipto, la propina está plenamente integrada en la cultura y se espera en numerosos servicios, desde la restauración hasta el transporte y el sector turístico. En Marruecos, lo habitual es redondear la cuenta o dejar entre un 10% y un 15%, mientras que en Egipto las gratificaciones tienen un peso aún mayor y constituyen una parte relevante de los ingresos de muchos trabajadores. Esta costumbre también se extiende a otros destinos africanos, como Túnez o Sudáfrica.
En Australia y Nueva Zelanda la propina es completamente voluntaria, ya que los trabajadores del sector servicios suelen percibir salarios relativamente altos. No obstante, cuando se desea premiar una atención especialmente buena, es habitual dejar entre un 5% y un 10% adicional sobre el importe de la cuenta.




