Nacido en la Ciudad de Guatemala el 26 de noviembre de 1944, «el Teco», como se le conocía cariñosamente en el medio artístico, fue un artista indomable y un rebelde de las artes plásticas.
Ramírez Amaya estudió en el Instituto Adolfo V. Hall y en la Escuela Politécnica. Sin embargo, a pesar de su formación militar, abrazó la ideología de izquierda y militó en movimientos populares, lo que lo llevó a realizar osados actos de resistencia artística, como la elaboración de legendarios murales en el campus de la Universidad de San Carlos de Guatemala a inicios de la década de 1970.

Legado artístico y reconocimiento
Empezó a pintar en su infancia, en un empeño autodidacta que le dio la gran libertad de trazo que fue su característica distintiva. Sin embargo, perfeccionó sus conocimientos en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAD). Fue pintor, dibujante, escultor y grabador, y también experimentó con técnicas artísticas digitales.
Tenía predilección por dibujar aves de ojos delirantes y garras poderosas, entre ellas numerosos tecolotes, en alusión al apodo de «tecolotío» que le dio su madre, Albertina Amaya, en su infancia. Asimismo, representó personajes alucinados, bufones, saltimbanquis y feroces militares que encarnaban su desprecio al autoritarismo.
Luego de una etapa de declive artístico y personal, Ramírez Amaya tuvo un renacimiento gracias al documental «El pájaro sobreviviente», del cineasta Luis Urrutia, disfrutando de un renovado éxito que lo acompañó hasta el final de sus días.
Publicó varios libros con su obra gráfica, entre los que destaca «De la libertad, el dictador y sus perros fieles», prologado por el Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.
Arnoldo Ramírez Amaya incursionó en áreas como el dibujo, la pintura, la escultura y la caricatura; incluso se adentró en el uso de la tecnología digital para su arte.
Títulos como El cantar del Tecolote, El pájaro sobreviviente, Memorias de un aprendiz de asesino o Palic Chirachic forman parte de los libros que desarrolló.
Datos hemerográficos destacan que fue en la década de 1980 cuando Ramírez Amaya dibujó series de pájaros, tecolotes y otras figuras zoomorfas, mientras que su arte ha buscado denunciar la violencia política y la falta de justicia en Guatemala.




