La ceiba es un árbol ícono de los bosques tropicales y subtropicales, reconocido como patrimonio natural por su imponente presencia, su longevidad y su papel fundamental en diferentes ecosistemas a nivel nacional. Además de su valor cultural ancestral para pueblos indígenas y comunidades rurales, la ceiba contribuye de manera esencial a la biodiversidad, la captura de carbono y el equilibrio de los ecosistemas forestales del país.

El Instituto Nacional de Bosques (INAB), en cumplimiento de su mandato de promover la conservación, el manejo sostenible y la protección de los recursos forestales del país, conmemora el Día de la Ceiba que se celebra cada 8 de marzo, resaltando la relevancia ecológica, cultural e histórica de esta especie emblemática presente en los ecosistemas forestales de Guatemala.
La Ceiba en Guatemala
En el territorio guatemalteco existen dos especies nativas del género Ceiba que se adaptan a distintos climas y suelos, aportando riqueza genética y resiliencia ecológica, de los ecosistemas. Estas especies son Ceiba pentandra y Ceiba aesculifolia.
La protección de la ceiba está alineada con los objetivos estratégicos de conservación forestal del INAB, orientados a fortalecer la sostenibilidad de los bosques guatemaltecos, promover su regeneración natural y mantener la capacidad de los ecosistemas para sostener servicios ambientales esenciales para las comunidades.
“La ceiba no es solo un árbol: es un emblema de nuestra identidad, un pilar de la biodiversidad. Invitamos a reforzar acciones de educación ambiental, reforestación participativa y manejo integrado de cuencas, con el fin de garantizar que las ceibas continúen siendo parte viva del paisaje natural y cultural de Guatemala para las generaciones presentes y futuras.” Resaltó Anaite López, jefa de conservación ecosistemas forestales estratégicos.




