De manera casi inmediata, el Papa León XIV aceptó la renuncia al cargo de obispo caldeo de San Diego de Emanuel Hana Shaleta, religioso envuelto en distintos escándalos que llevaron incluso a su detención el pasado 5 de marzo.
En un breve comunicado, la Santa Sede señaló que el Sumo Pontífice aceptó la carta en la que Hana Shaleta explica por qué no puede seguir con su ministerio, y decidió relevarlo del cargo eclesiástico.
Si bien según el derecho canónico no se puede renunciar a las encomiendas eclesiásticas, en las normas de la Iglesia Católica caldea sí existe una especie de renuncia por motivos de salud o, como es el caso, por cuestiones legales.
Al frente de la parroquia sandieguina quedará Saad Hanna Sirop, quien realizará las labores administrativas y pastorales que le eran anteriormente encomendadas al ahora ex obispo, acusado de fraude, malversación de fondos y blanqueo de dinero.
Renuncia patriarca de la Iglesia caldea
En otro hecho que cimbró la estructura de la Iglesia Católica caldea, una de las más antiguas del planeta, el patriarca de Bagdad, Lois Raphaël Sako, renunció a su encomienda eclesiástica.
En una carta dirigida al Sumo Pontífice, el líder de la Iglesia caldea señaló que considera que, para los tiempos que corren, es necesario un líder versado en el diálogo y la confianza interreligiosa.
“He guiado a la Iglesia caldea en circunstancias extremadamente difíciles y en medio de grandes desafíos. He preservado la unidad de sus instituciones y no he escatimado esfuerzos para defenderla.
“En estos tiempos difíciles, espero que la guía de la Iglesia Católica caldea se confíe a un patriarca que posea una sólida cultura teológica, valentía y sabiduría”, señaló el prelado, que cuenta con 75 años de edad y quien desea retirarse a la meditación religiosa.




